
La CGT está furiosa porque Cristina los dejó afuera de la lista de Santoro en CABA
La dura interna peronista, lejos de terminar, apenas comenzaría a mostrar sus verdaderas dimensiones.
La Confederación General del Trabajo (CGT) está en pie de guerra tras el armado de las listas de candidatos a legisladores porteños en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para las elecciones legislativas de 2025.
Según fuentes consultadas por La Derecha Diario, el malestar de la central obrera se debe, principalmente, a la exclusión total de sus representantes en la boleta encabezada por Leandro Santoro, bajo el sello "Es Ahora Buenos Aires", una lista que cuenta con el respaldo total de la condenada por corrupción Cristina Fernández de Kirchner.
Para los sindicalistas, este armado electoral no refleja la esencia del peronismo como movimiento amplio, sino que responde exclusivamente a los intereses, caprichos y visión de la expresidente, dejando de lado a sectores clave como la CGT y otros espacios históricos del justicialismo.
En CABA, el peronismo se presenta fragmentado con dos listas que, lejos de generar consenso, han profundizado las tensiones internas. Además de la boleta de Santoro, apoyada por Cristina, existe otra encabezada por Alejandro Kim, del espacio "Principios y Valores", impulsada por Guillermo Moreno, exsecretario de Comercio y figura en el peronismo más ortodoxo y antikirchnerista.

Sin embargo, ninguna de estas opciones logró satisfacer a la CGT, la cual rechazó las listas porque las considera insuficientes para representar al verdadero "peronismo", y a las organizaciones sociales que integran el movimiento.
La ausencia de nombres ligados a la central obrera en ambas listas fue interpretada como una traición, especialmente en el caso de la boleta de Cristina, que resulta ser un armado cerrado y personalista.
La interna de la provincia
El enojo de la CGT no es un hecho aislado, sino que se da en el marco de la creciente interna que sacude al peronismo, con epicentro en la provincia de Buenos Aires. En ese lugar, Axel Kicillof, gobernador bonaerense, busca proyectarse como una "alternativa" al liderazgo de Cristina, ganándose el respaldo de los sindicatos y de varios intendentes que ven en él una "figura renovadora".
La exclusión de la CGT en CABA refuerza la idea de que Cristina busca consolidar su poder a través de figuras leales, como Santoro, sin ceder espacios a otros actores del peronismo, incluyendo a los gremios que hoy se alinean con Kicillof.
Esta fractura, que ya se manifestó en debates como el desdoblamiento de elecciones en la provincia, parece haber llegado a la Capital Federal, donde las listas reflejan más una lucha de facciones que un proyecto colectivo.

La decisión de Cristina Kirchner de priorizar a su entorno más cercano, como La Cámpora y Máximo Kirchner, y de marginar a otros representantes del peronismo generó una sensación de abandono y traición.
La lista de Santoro, aunque presentada como una alianza que incluye a todos los sectores, es vista por los gremios como un reflejo de los intereses de Cristina y no del peronismo en su conjunto, lo que generó fuertes críticas y el descontento.
La interna bonaerense, con Kicillof y Cristina como protagonistas, se proyecta así sobre CABA, convirtiendo a la ciudad en un nuevo escenario de disputa. Mientras el gobernador, que supo ser una de las figuras más cercanas a Cristina, busca posicionarse como un "líder capaz" de unificar al peronismo, Cristina apuesta por mantener su control a través de nombres de confianza.
En medio de todo esto, la furia de la CGT, que no parece dispuesta a aceptar un rol secundario. La dura interna peronista, lejos de terminar, apenas comenzaría a mostrar sus verdaderas dimensiones.
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