Mediante un comunicado difundido luego de las 16, la CGT intentó mantener un equilibrio retórico. Señaló que “con motivo de la notificación de la sentencia a la Cra. Cristina Fernández de Kirchner, se ha dispuesto la realización de una concentración popular que manifieste el repudio a una decisión injusta, parcial y arbitraria”, e invitó “por convicción, pertenencia y solidaridad” a sumarse a quienes lo desearan. Sin embargo, lejos de adoptar una postura unificada, dejó claro que “aquellos sindicatos que hayan dispuesto acciones sindicales quedan liberados para realizar las medidas que estimen conducentes”.
Pese a las consignas en defensa de la ex mandataria, la decisión de no convocar a un paro general evidencia el límite que muchos gremialistas imponen ante la pretensión kirchnerista de paralizar el país como forma de presión política. El comunicado concluye afirmando: “Los trabajadores y trabajadoras tenemos memoria y vamos a manifestarnos en las calles para repudiar la injusticia y la proscripción en defensa de la democracia”, una frase que no logró disimular el creciente desinterés del sindicalismo tradicional por embarcarse en la cruzada personalista de CFK.
Entre los asistentes a la cumbre de FATSA figuraron, además de Daer y Argüello, figuras como Hugo Moyano (Camioneros), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Julio Piumato (Judiciales), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Jorge Sola (Seguros), Omar Plaini (Canillitas), Miguel Paniagua (Espectáculos Públicos), Víctor Santa María (SUTERH) y Guillermo Moser (Luz y Fuerza), estos últimos también con cargos en el PJ nacional.











