Dostintos sectores sindicales de izquierda intentaron endurecer la medida con paros, aunque fracasaron.
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La Confederación General del Trabajo (CGT) volverá a movilizarse el próximo miércoles frente al Congreso Nacional, en coincidencia con el inicio del debate en el Senado del proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que eliminar regulaciones obsoletas e impulsar el empleo formal.
La decisión fue adoptada por el Consejo Directivo de la central sindical, que resolvió concentrar desde el mediodía como gesto de rechazo a una iniciativa que, según admiten incluso sus propios dirigentes, tiene altas probabilidades de convertirse en ley.
La definición expuso, una vez más, las tensiones internas dentro de la conducción cegetista. Mientras el triunvirato propuso limitar la protesta a una movilización, distintos sectores sindicales de izquierda intentaron endurecer la medida con paros de distinta duración.
La CGT.
Los gremios del transporte nucleados en la CATT plantearon un cese de actividades de 12 horas, mientras que Sebastián Maturano, de La Fraternidad, fue más allá y propuso un paro de 48 horas. En la misma línea, Sergio Palazzo, del gremio bancario, pidió que la CGT avale un cese de actividades y que la movilización se inscriba en un "plan de lucha" de creciente intensidad.
Sin embargo, estas iniciativas no lograron consenso. Predominó el sector dialoguista de la CGT, que optó por una movilización sin paro general. La reunión en la histórica sede de Azopardo 802 contó con la presencia de los cotitulares de la CGT, Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, además de referentes como Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Osvaldo Lobato, Héctor Daer, Sergio Romero, José Luis Lingeri, entre otros.
El presidente Javier Milei.
Más allá del tono crítico y de la convocatoria a la calle, en el propio ámbito sindical reconocen que la reforma laboral tiene un destino prácticamente sellado. Los esfuerzos de la CGT ya no están centrados en frenar el proyecto, sino en negociar modificaciones puntuales durante el debate parlamentario, especialmente en aquellos aspectos que, según los gremios, podrían afectar el financiamiento de las estructuras sindicales.
Mientras tanto, el Gobierno de Javier Milei avanza con una reforma orientada a modernizar el régimen laboral, promover el empleo formal y reducir rigideces que, durante décadas, limitaron la creación de trabajo genuino.