Córdoba en ruinas y el curro progre de Passerini: impone la bandera LGBT y hunde a Córdoba en la mugre
El intendente Daniel Passerini impuso la agenda progresista y reemplazó la bandera argentina por la insignia LGBT.
porRedacción
politica
El intendente prioriza el gasto ideológico. Hay 800 comercios afectados y barrios sin agua ni recolección de residuos hace 5 años.
El intendente Daniel Passerini impuso la agenda progresista y reemplazó la bandera argentina por la insignia LGBT. A esta provocación se suma el gasto millonario de pintar las sendas peatonales con los colores de la banderita. Esta decisión ocurre mientras los contribuyentes caminan entre ratas y olores nauseabundos.
El colapso de la gestión estatal queda expuesto en el ingreso a la Terminal de Ómnibus.Las cloacas desbordadas y las veredas destruidas ahuyentan al turismo y hunden a los comerciantes. Más de 800 hoteleros y gastronómicos exigieron el fin de la desidia que arruina al sector privado.
Las rampas para discapacitados están destrozadas y el monopolio municipal no garantiza la higiene básica. Los ciudadanos financian con impuestos abusivos un modelo que prioriza el adoctrinamiento sobre la infraestructura. La capital cordobesa quedó rehén de la incompetencia y la mugre.
Las cloacas desbordadas y las veredas destruidas ahuyentan al turismo y hunden a los comerciantes.
El curro de la obra pública: romper para cobrar sobreprecios
El municipio implementó un plan sistemático para reducir las principales avenidas y complicar el tránsito. Esta maniobra consiste en romper el asfalto para colocar macetas que generan fuertes sospechas de sobreprecios. Los vecinos denuncian que la política inventa obras inútiles para alimentar las cajas de la casta.
La miseria que genera el estatismo golpea con fuerza extrema a los vecinos del barrio El Sauce. Este sector del noroeste cordobés sobrevive hace 5 años sin agua potable ni recolección de basura. Las calles de tierra son intransitables y los propios residentes deben rellenar los baches con escombros.
El estancamiento de aguas servidas generó un foco infeccioso que disparó los casos de dengue en la zona. Las familias soportan condiciones infrahumanas mientras el Estado les da la espalda. La falta de servicios básicos provocó graves enfermedades respiratorias en los niños del barrio.
La miseria que genera el estatismo golpea con fuerza extrema a los vecinos del barrio El Sauce, que no tiene recolección de residuos hace 5 años.
Polideportivos inútiles mientras la gente no tiene cloacas
El cinismo de la gestión alcanzó su límite con la reciente inauguración de un polideportivo social en la zona. El municipio gastó millones en un centro recreativo, pero se negó a instalar la red de cloacas. Esta burla a los vecinos confirma que los políticos prefieren el maquillaje antes que las soluciones reales.
Los camiones recolectores no ingresan al barrio por la estrechez de las calles y la basura se acumula en las zanjas. La única respuesta oficial fue instalar un caño de drenaje que colapsa con cada tormenta. Los vecinos tuvieron que pagar de su bolsillo el alumbrado público porque el municipio desapareció.
El modelo de Passerini demuestra que el Estado presente es un relato vacío para saquear a los contribuyentes. La única salida para Córdoba es el orden fiscal y la erradicación del gasto político ineficiente. La ciudadanía exige el fin del adoctrinamiento y que los recursos vuelvan al sector privado.
El colapso de la gestión estatal queda expuesto en el ingreso a la Terminal de Ómnibus.