Existe un sector en la zona noroeste de la ciudad donde las familias sobreviven en condiciones infrahumanas sin acceso a servicios básicos. Mientras los barrios colindantes recibieron obras de urbanización, este asentamiento quedó excluido de toda mejora por una decisión política arbitraria. Se trata de El Sauce un enclave olvidado donde los vecinos denuncian que la municipalidad los condenó a la miseria y el barro.
El presidente del centro vecinal Daniel Monjes explicó que las calles resultan intransitablespara los vehículos de emergencia por el barro. El referente barrial señaló que el agua de los terrenos más elevados inunda las viviendas generando un escenario de riesgo sanitario grave. La falta de asfalto obliga a los propios habitantes a rellenar los baches con escombros para poder salir de sus hogares durante las tormentas.
Los residentes aseguran que presentaron numerosos reclamos administrativos ante el CPC Colón sin obtener respuestas concretas de las autoridades. La principal demanda se centra en la ejecución de desagües pluviales y la provisión de agua potable para garantizar la higiene mínima. La ausencia de planificación urbana condena a cientos de contribuyentes a vivir entre el barro y la contaminación sin soluciones definitivas.
La recolección de residuos se interrumpió hace 5 años debido a la estrechez de las calles impidiendo el ingreso de los camiones del servicio.
Colapso sanitario y desidia estatal
La recolección de residuos se interrumpió hace 5 años debido a la estrechez de las calles impidiendo el ingreso de los camiones del servicio. Esta situación obliga a las familias a disponer sus desechos en un canal pluvial colindante que termina desbordando en la época estival. El foco infeccioso se agrava por la falta de limpieza regular de los desagües que deberían ser mantenidos por las cuadrillas municipales.
La Dirección de Higiene Urbana municipal sostiene que las obras de drenaje se realizaron aunque los vecinos advierten que son insuficientes. El diámetro del caño instalado no alcanza para contener el caudal de agua que baja de los barrios altos provocando anegamientos constantes. La infraestructura deficiente demuestra la improvisación en la gestión de la obra pública que no resuelve los problemas de fondo de la gente.
Daniel Monjes, presidente del Centro Vecinal del barrio.
Prioridades del gasto y salud pública
La Municipalidad hace poco inauguró un Polideportivo Social en la zona, pero desatendió la necesidad urgente de extender la red de agua potable y cloacas. Los habitantes cuestionan el criterio de asignación de recursos que prioriza la construcción de espacios recreativos sobre la salud pública. La falta de suministro obliga a las familias a vivir sin condiciones mínimas de salubridad mientras esperan respuestas oficiales del municipio.
El estancamiento de agua y la proliferación de basurales a cielo abierto favorecen la propagación de enfermedades como el dengue en el sector. Las madres del barrio reportaron casos de afecciones respiratorias graves en niños debido a la humedad constante que invade las viviendas. Los vecinos costearon de su propio bolsillo los focos del alumbrado público ante la ausencia total de la municipalidad en el mantenimiento de la red.
La principal demanda se centra en la ejecución de desagües pluviales y la provisión de agua potable para garantizar la higiene mínima.