Un relevamiento técnico constató la existencia de veredas destruidas y suciedad acumulada en el sector que conecta las dos terminales de transporte. La falta de mantenimiento convierte al ingreso principal de la capital en un escenario de riesgo para los peatones que transitan por el lugar. La desidia oficial expone a los ciudadanos a sufrir accidentes por el pésimo estado de las baldosas y la ausencia de rampas accesibles.
La primera imagen que reciben los visitantes es la de un abandono sistemático que contrasta con el gasto millonario en canteros y reducción de calles. Los contribuyentes cuestionan que se priorice el maquillaje urbano por sobre las obras de saneamiento que requieren una solución urgente. El colapso de una cloaca en la salida de taxis es la prueba cabal de una administración que improvisa y desatiende las necesidades básicas.













