Uno de los testimonios más contundentes expone que los trabajadores fueron abandonados bajo la lluvia durante horas sin asignación de puesto, y que la seguridad fue inexistente: "Tuvimos un incidente con una garrafa que pudo haber explotado junto con todas las personas que estábamos en la barra de atención y cocina. No había ninguna salida de emergencia, solo una puerta de salida con postes de 30 cm de distancia". El pánico se apoderó de los empleados, pero lejos de recibir ayuda, muchos fueron amenazados con no cobrar su salario si no volvían a sus puestos.
A esto se suma la indignante falta de provisiones: "La mayoría no recibimos ningún alimento o bebida hasta casi las 18:30 porque todo el mundo se desligó de nosotros".
Con apenas dos baños químicos para cien personas y sin acceso a agua potable, la situación se tornó inhumana. Para colmo, los micros que debían llevar a los trabajadores de vuelta a Córdoba nunca aparecieron en el horario pautado, y los empleados terminaron regresando recién entre las 5 y 6 de la mañana.











