En un escenario de crisis sanitaria sin precedentes en la Provincia de Buenos Aires, la gestión de Axel Kicillof ha quedado bajo la lupa por su absoluta falta de sensibilidad y responsabilidad institucional. La gravedad de la situación se traduce en una cifra alarmante: 814 niños esperan prótesis del Banco de Prótesis de la Provincia de Buenos Aires para poder ser operados en el Garrahan.
Esta mora, que se arrastra desde el año 2022, no es una casualidad administrativa, sino el resultado de un sistema diseñado para la evasión. Según las denuncias, la provincia apela a “maniobras disuasorias para no pagar el costo público”, evitando extender negativas por escrito y obligando a los padres a atravesar procesos burocráticos extenuantes que, en la mayoría de los casos, terminan en la nada.

El impacto humano de esta desidia es devastador. El Director Ejecutivo del hospital, Mariano Pirozzo, ha sido categórico al señalar que “estamos hablando de cirugías complejas y de pacientes que no pueden esperar más”. La mora ha llegado a tal extremo que “hubo pacientes que, en la espera, alcanzaron la adultez y no pudieron ser intervenidos dentro del hospital pediátrico”, mientras que otros debieron ser operados con insumos costeados de emergencia por la propia institución ante el riesgo de vida.
“Debido a este incumplimiento jurisdiccional nos vemos obligados a reprogramar las intervenciones quirúrgicas, con el perjuicio que eso implica para los chicos”, sentenció Pirozzo.
El trasfondo económico de este abandono revela las verdaderas prioridades del nefasto gobierno kirchnerista. La deuda que la gestión de Axel Kicillof mantiene con el Garrahan a través de la obra social IOMA asciende a más de 6.400.000.000. No obstante, el dinero para otros fines parece sobrar: durante el año 2025, la Provincia de Buenos Aires despilfarró la astronómica cifra de 58.000 millones en pauta oficial.









