El funcionario nacional cuestionó los elevados ingresos de las autoridades universitarias, contrastando con el discurso de reclamo de mayores fondos. “Gana 6 veces más que yo y que cualquier ministro del Poder Ejecutivo, que cobramos el mismo sueldo desde que asumimos. Pero los que no tenemos empatía somos nosotros…”, afirmó Caputo.
Yacobitti respondió “Lo que dice es falso. Por el cargo que ocupa tiene toda la información para averiguarlo. Ahora no solo ratifico que no tiene empatía sino que además es mala persona”. A su vez adjunto una imagen de un supuesto recibo de sueldo, pero se ve que omitió tapar el motivo del recibo el cual aclaraba "profesor titular", desestimando el recibo y cuestionando seriamente la credibilidad del vicerrector.
14 rectores perciben sueldos brutos mensuales de entre 8 y 18 millones de pesos.
Caputo redobló la crítica en redes sociales: “Hasta que no se vayan los tipos como vos este país no va a cambiar nunca. Sépalo la gente. Porque el país que se quiera construir en los próximos 20 años depende de su voto. El país que propone esta gente ya lo conocemos. Es el que heredamos todos los argentinos en diciembre del 2023. Solo hay una cosa peor que eso, su continuidad”.
El intercambio entre el ministro y el dirigente universitario se dio en un contexto en el que el Gobierno difundió datos oficiales sobre los salarios de los rectores de universidades nacionales. Según la información presentada por el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, 14 rectores perciben sueldos brutos mensuales de entre 8 y 18 millones de pesos, mientras que otros 33 se ubican entre 5 y 8 millones. Apenas una decena de rectores se encuentra por debajo de los 5 millones.
Este escenario expone una contradicción central en el reclamo de las universidades. Mientras exigen incrementos en el presupuesto, las máximas autoridades del sector mantienen ingresos que superan con amplitud los del presidente de la Nación y de su gabinete. Milei, desde diciembre de 2023, mantiene congelado su salario, y el de todo el brazo ejecutivo, que asciende a alrededor de 4 millones de pesos brutos, un monto considerablemente inferior al de la mayoría de los rectores.
El contraste subraya, la falta de proporcionalidad en el manejo de los recursos del sistema universitario. Para el Gobierno, el debate no se limita a la discusión presupuestaria, sino también a la transparencia en la administración de fondos y a la necesidad de que las universidades acompañen la política de austeridad impulsada desde la Casa Rosada. En esa línea, Caputo remarcó que la continuidad de privilegios salariales como los de las autoridades académicas es incompatible con el objetivo de consolidar un Estado más eficiente y sostenible.