El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, en los últimos meses trató de mostrar a su gestión como "liberal", especialmente ahora que las elecciones se acercan y necesita seducir a un electorado desencantado con el gasto público desmedido.
Sin embargo, atrás de este discurso oportunista se esconde una realidad que evidencia su mentira. Su administración no solo mantiene la costumbre del despilfarro, sino que lo lleva a niveles absurdos.
Un ejemplo flagrante, denunciado en redes sociales, es el alquiler de salas de cine por la exorbitante suma de $83.000.000 para proyectar conseguir votos de cualquier forma posible.












