La Legislatura de Córdoba cerró el año 2025 con un nivel de gastos que resulta obsceno para el contribuyente que paga sus impuestos aquí. Los informes oficiales revelan que la Unicameral destinó más de $ 1.300 millones a partidas que no tienen ninguna justificación real.
El desglose de cifras indica que cada uno de los 70 legisladores le costó a la provincia unos $ 18 millones en gastos muy superfluos. Lejos de la austeridad que exige la sociedad, los representantes no escatimaron en lujos pagados con el dinero del sector productivo local.
Este despilfarro se suma a los salarios ya abultados y demuestra una desconexión total con la realidad económica de los ciudadanos de a pie. Las rendiciones de cuentas muestran facturas por conceptos irrisorios que evidencian el uso del Estado como una caja de privilegios propios.












