La gestión desastrosa del ultra kirchnerista Axel Kicillof como ministro de Economía de Cristina Kirchner fue, sin duda, una de las más costosas y negligentes de la historia de Argentina.
La factura millonaria que dejó el kirchnerismo entre malos acuerdos y juicios contra Argentina alcanzó los 41.624 millones de dólares. Sin embargo, gracias a la firme defensa judicial impulsada por el gobierno de Javier Milei, uno de los juicios más onerosos heredados de esa gestión se desplomó por completo. Llevando la deuda por impericias a 25.500 millones de dólares aproximadamente.
La sentencia por la expropiación de YPF: El juicio que se desplomó
El juicio por daños y perjuicios derivados de la expropiación de YPF, impulsado por la decisión de Kicillof en 2012, había derivado en una condena monumental de 16.100 millones de dólares (que con intereses superaba los 18.000 millones).
Esta cifra era una directa consecuencia de los caprichos ideológicos de Kicillof. Sin embargo, gracias al gobierno de Javier Milei, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York revocó totalmente la sentencia de primera instancia. Argentina evita pagar nada de esa suma millonaria. Se trata de un triunfo histórico y uno de los mayores logros jurídicos de la historia nacional, que alivia drásticamente la carga heredada.

Fondo Buitre y el juez Griesa
Una estrategia desastrosa Lejos de buscar un acuerdo con los acreedores, Kicillof optó por una postura combativa y dilatoria ante el juez Griesa en los tribunales estadounidenses.
Su actitud arrogante no sólo prolongó la resolución del conflicto, sino que terminó con una condena firme que triplicó el valor original de la deuda, generando una obligación de 12.627 millones de dólares para Argentina. Este resultado catastrófico no fue más que el fruto de una irresponsabilidad ideológica.
No obstante, bajo la actual gestión de Milei se logró a principios de marzo 2026 un principio de acuerdo con los holdouts restantes para pagar las obligaciones de deuda.
Caso Repsol - YPF: Un fracaso de negociación
Kicillof pretendió mostrarse como un negociador firme en la expropiación de YPF, llegando a amenazar que sería Repsol quien debería compensar a Argentina. ¿El resultado? 5.000 millones de dólares pagados por la mitad de una empresa que ya era nuestra. Este “triunfo” le costó al país una suma que podría haberse evitado.









