El Gobierno Nacional destrozó a Axel Kicillof luego de que el Ministerio de Salud bonaerense celebrara los 14 años de la sanción de la Ley de Identidad de Género. La respuesta oficial llegó en medio de una fuerte crisis del sistema sanitario provincial, marcada por deudas millonarias, prestaciones suspendidas y reclamos de afiliados de IOMA.
Desde la Oficina de Respuesta Oficial cuestionaron que la Provincia de Buenos Aires decida poner el foco en la agenda de género mientras el Instituto Obra Médico Asistencial arrastra serios problemas de funcionamiento. Según señalaron, IOMA mantiene una deuda que supera los $9.400 millones solo con el Hospital Garrahan y otros $6.000 millones con hospitales de la Administración Nacional de Establecimientos de Salud y SAMIC.
El planteo del Gobierno expuso una contradicción central de la gestión bonaerense: mientras miles de afiliados reclaman por demoras en medicamentos de alto costo, cirugías suspendidas o reprogramadas y problemas en prestaciones de discapacidad y TEA, la administración de Kicillof elige celebrar una normativa que obliga al Estado a financiar tratamientos hormonales e intervenciones vinculadas a la identidad de género.
El contraste con la política del Gobierno Nacional fue otro eje del mensaje. La Casa Rosada remarcó que su postura se basa en priorizar la evidencia científica y la protección de los menores. En ese sentido, recordó que por decreto se modificó la Ley 26.743 para prohibir intervenciones irreversibles y tratamientos hormonales en menores de 18 años.
La decisión del Ejecutivo nacional marcó una diferencia clara frente al enfoque promovido por el kirchnerismo bonaerense. Para el Gobierno, los menores no están en condiciones de tomar decisiones médicas irreversibles que puedan condicionar su vida adulta, por lo que el Estado debe actuar con prudencia antes que con dogmatismo ideológico.
El episodio volvió a dejar expuesto el modelo de gestión de Kicillof: una Provincia con serios problemas sanitarios, deudas crecientes y prestaciones demoradas, pero con funcionarios más atentos a celebrar banderas progresistas que a ordenar un sistema que afecta directamente a millones de bonaerenses.
Los despilfarros de Kicillof
La crítica del Gobierno se suma a una larga lista de gastos cuestionados en la administración bonaerense. Mientras IOMA acumula deudas millonarias, suspensiones de cirugías, demoras en medicamentos de alto costo y problemas en prestaciones de discapacidad, Kicillof insiste en financiar priorizar su carrera presidencial y estructuras políticas sobredimensionadas.
Inauguración de la municipalidad de Ensenada.
Uno de los casos más recientes fue la inauguración del palacio municipal de Ensenada, una obra de seis pisos y 4.000 metros cuadrados que, según estimaciones, supera los $3.187 millones a valores actuales. El edificio fue presentado como un logro político en una provincia golpeada por la inseguridad, el deterioro económico y el colapso de servicios básicos.
En ese contexto, el Gobierno Nacional apuntó contra el gobernador por celebrar la agenda LGBT mientras la salud pública bonaerense sigue acumulando reclamos. Para la Casa Rosada, la prioridad debe ser proteger a los menores y ordenar el sistema sanitario.