La iniciativa quedó plasmada en el decreto 366/2025, que redefinió el rol de cada fuerza. Allí se estableció que Prefectura Naval, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal funcionarían como “Policía Migratoria Auxiliar” y que “en tales funciones quedarán obligadas a prestar a la Dirección Nacional de Migraciones la colaboración que les requiera”. Pero el objetivo del Gobierno es reemplazar progresivamente ese esquema por una fuerza nueva, exclusiva y profesionalizada.
Hoy, la supervisión de los pasos terrestres continúa en manos de Gendarmería y la seguridad en aeropuertos depende de la PSA. Para el entorno de Monteoliva, esto resulta insuficiente. “Hace falta modernizar el control de las fronteras. No es especialidad de la Gendarmería. Hace falta la profesionalización de Migraciones”, señaló una fuente clave que sigue la reforma.











