El Gobierno de Javier Milei, mediante el Ministerio de Seguridad Nacional, ahora bajo la nueva conducción de Alejandra Monteoliva, impulsa una de las transformaciones más ambiciosas de la gestión libertaria en materia de seguridad fronteriza.
Se está trabajando para crear una Policía Migratoria, una nueva fuerza especializada que asumirá el patrullaje y la vigilancia de los pasos fronterizos en reemplazo del esquema actual. La iniciativa busca modernizar el sistema de control migratorio, combatir la inmigración ilegal y fortalecer la capacidad del Estado frente a delitos que se desarrollan en zonas de frontera.
El proyecto no nació con la llegada de Monteoliva. Su antecesora, Patricia Bullrich, dedicó buena parte de su gestión a impulsar la creación de esta fuerza, prevista en la Ley de Migraciones y respaldada políticamente por el presidente Javier Milei. Durante esos meses, Bullrich incluso logró el traspaso de la Dirección Nacional de Migraciones a la órbita de Seguridad tras conversaciones con el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos.

La iniciativa quedó plasmada en el decreto 366/2025, que redefinió el rol de cada fuerza. Allí se estableció que Prefectura Naval, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal funcionarían como “Policía Migratoria Auxiliar” y que “en tales funciones quedarán obligadas a prestar a la Dirección Nacional de Migraciones la colaboración que les requiera”. Pero el objetivo del Gobierno es reemplazar progresivamente ese esquema por una fuerza nueva, exclusiva y profesionalizada.
Hoy, la supervisión de los pasos terrestres continúa en manos de Gendarmería y la seguridad en aeropuertos depende de la PSA. Para el entorno de Monteoliva, esto resulta insuficiente. “Hace falta modernizar el control de las fronteras. No es especialidad de la Gendarmería. Hace falta la profesionalización de Migraciones”, señaló una fuente clave que sigue la reforma.









