Así lo revelan los archivos desclasificados por el Gobierno de Milei. Ocurrió en un contexto de fuerte violencia por el terrorismo de izquierda.
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La desclasificación de archivos históricos anunciada ayer por el Gobierno de Javier Milei sacó a la luz documentos que exponen cómo, durante 1973, en el marco del regreso del peronismo al poder y el terrorismo de izquierda, se implementaron mecanismos de control ideológico desde el Estado.
Según el material difundido por la SIDE, el gobierno de Juan Domingo Perón avanzó en la identificación y clasificación de individuos vinculados al marxismo dentro de la administración pública, las universidades y distintos ámbitos de la sociedad.
Entre los documentos se destaca la creación de una comisión asesora durante la presidencia provisional de Raúl Lastiri, cuyo objetivo era investigar “los antecedentes ideológicos marxistas de personas, entidades, organizaciones, físicas o de existencia ideal, publicaciones y medios de difusión”.
Esta medida se implementó pese a que el gobierno previo de Héctor Cámpora, de extrema izquierda, había eliminado una normativa de características similares.
Juan Domingo Perón.
La clasificación de personas
El sistema diseñado por la SIDE establecía distintas categorías para clasificar a los individuos. Entre ellas figuraban etiquetas como “sin antecedentes ideológicos marxistas” o evaluaciones que indicaban que “los antecedentes que registra no permiten considerarlo desfavorablemente, desde el punto de vista ideológico marxista”.
También se contemplaban casos donde los antecedentes “no son suficientes para que se constituyan en un elemento insalvable para su nombramiento, promoción y otorgamiento de becas”, así como situaciones en las que se consideraba “aconsejable su no ingreso o permanencia en la administración del Estado”.
La documentación, publicada en un compilado de 26 archivos oficiales que abarcan 492 páginas, también revela que estas acciones no se limitaron a la recopilación de información, sino que se complementaron con estrategias de “acción psicológica” dirigidas a medios de comunicación, universidades y otras instituciones.
Atentado terrorista de la izquierda.
El esquema de inteligencia involucraba a múltiples organismos. Según el documento secreto 283, la comisión asesora incluía a la Secretaría de Informaciones del Estado, el Batallón de Inteligencia 601, el Servicio de Inteligencia Naval, la Jefatura II y la Superintendencia de Seguridad Federal. A su vez, se sumaban áreas de Gendarmería Nacional, Prefectura y la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El contexto de la época, atravesado por la actividad de organizaciones terroristas de izquierda como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo, junto con el escenario internacional de la Guerra Fría, aparece como marco en el que se desarrollaron estas políticas de control ideológico.
Los archivos también muestran que este sistema tuvo continuidad y fue profundizado durante la dictadura posterior, que amplió las categorías de clasificación de personas, incluyendo definiciones como “simpatizante, adherente, contribuyente, encubridor, colaborador, afiliado, agitador, activista o dirigente ideológico o táctico”.
Otro de los documentos desclasificados, fechado en 1976, establece que “la misión de la SIDE es únicamente Informativa y no Operativa”, indicando que su rol consistía en reunir información y colaborar con las Fuerzas Armadas, mientras que las tareas represivas quedaban bajo responsabilidad de estas últimas.