Menos de 10 horas de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera el primer paso en la primera guerra comercial con Colombia, la Casa Blanca informó que el país sudamericano había aceptado todos los términos propuestos por Trump.
Esto incluyó "incluida la aceptación sin restricciones de todos los extranjeros ilegales de Colombia que regresen de los Estados Unidos, incluso en aviones militares estadounidenses, sin limitaciones ni demoras".
De acuerdo con el comunicado de la Casa Blanca, como parte de este entendimiento, los aranceles y sanciones impuestos por Trump "se mantendrán en reserva y no se firmarán, a menos que Colombia no cumpla con este acuerdo".

Sin embargo, las sanciones de visado emitidas por el Departamento de Estado y las inspecciones reforzadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza continuarán vigentes hasta que el primer avión con deportados colombianos regrese al país.
La declaración finaliza subrayando que el presidente Trump "continuará protegiendo ferozmente la soberanía de nuestra nación y espera que todas las demás naciones del mundo cooperen plenamente para aceptar la deportación de sus ciudadanos presentes ilegalmente en Estados Unidos".
De esta manera, el presidente Trump logra una victoria total, al punto de que el propio presidente de Colombia, el comunista Gustavo Petro, reconoció su derrota públicamente.
La respuesta de Petro
Aunque inicialmente pareció haber cedido al ordenar el uso del avión presidencial para repatriar a los inmigrantes ilegales desde los Estados Unidos, el comunista Gustavo Petro anunció el domingo por la noche un incremento en los aranceles de importación para productos estadounidenses como represalia a las medidas comerciales y sanciones impuestas por el presidente Donald Trump.









