Daniel Hadad volvió a dejar en claro de qué lado está la discusión política y económica: del lado de un establishment empresaurio que durante décadas tuvo una relación privilegiada con el Estado y que ahora enfrenta a un Gobierno decidido a cambiar las reglas del juego.
El fundador de Infobae cuestionó duramente a Javier Milei por su enfrentamiento con Paolo Rocca y sostuvo que el Presidente habría cruzado "la frontera de la paciencia y del sentido común con los empresarios". El planteo no es casual: detrás de la defensa de Rocca aparece una concepción de país en la que los grandes empresaurios pretenden conservar capacidad de presión sobre el Gobierno.
Milei, en cambio, llegó a la Casa Rosada con una premisa completamente diferente: el Estado no está para garantizar negocios, privilegios ni protección para empresarios amigos.
El problema del Círculo Rojo es que Milei no negocia como antes
Durante décadas, el llamado Círculo Rojo tuvo una enorme influencia sobre la política argentina. Empresarios, medios de comunicación, dirigentes sindicales y sectores del establishment podían presionar a los gobiernos para obtener beneficios, regulaciones favorables o protección frente a la competencia.
El Presidente sostiene que los empresarios tienen que competir y producir dentro de un mercado más libre, sin depender permanentemente de un Estado que les resuelva los problemas.
Y eso explica buena parte de la reacción contra el Gobierno.
La pelea con Paolo Rocca es apenas una expresión de un conflicto mucho más profundo: Milei no está dispuesto a entregar el rumbo de su programa económico a los mismos sectores que durante años convivieron con un modelo de Estado omnipresente.
Por eso, que Hadad salga a cuestionar al Presidente por confrontar con uno de los empresarios más poderosos del país termina siendo particularmente revelador.
El Círculo Rojo no soporta que Milei les haya cortado el negocio con el Estado
La frase utilizada en redes sociales resume el fenómeno: mientras Milei avanza con reformas que buscan reducir el peso del Estado, parte del establishment comenzó a explorar la posibilidad de instalar nuevos "outsiders" para las elecciones de 2027.
La ironía es evidente.
Los mismos sectores que durante años tuvieron una enorme capacidad para influir sobre los gobiernos ahora parecen buscar su propio outsider, después de que un verdadero outsider llegara al poder y comenzara a quitarles poder.
Milei no llegó a la Presidencia para ser aceptado por el Círculo Rojo. Llegó precisamente porque una enorme parte de la sociedad estaba harta de ese sistema.
El Círculo Rojo no soporta que Milei les haya cortado el negocio con el Estado
La resistencia de empresarios y dirigentes tradicionales, entonces, puede leerse como una señal de que las reformas están tocando intereses concretos.
Milei eligió enfrentar al poder en lugar de arrodillarse ante él
La diferencia entre Milei y sus críticos del establishment es sencilla: el Presidente no necesita la aprobación del Círculo Rojo para avanzar con su programa.
Su apuesta consiste en reducir el déficit, bajar impuestos, desregular la economía y terminar con mecanismos que durante décadas permitieron que distintos sectores privados dependieran del Estado.
Eso explica por qué figuras como Hadad reaccionan con tanta dureza cuando Milei enfrenta públicamente a empresarios poderosos.
El Presidente rompió un código no escrito de la política argentina: los grandes empresarios ya no tienen garantizado que el Gobierno vaya a escucharlos antes que a los ciudadanos.
Y eso es justamente lo que buena parte del Círculo Rojo parece no tolerar.
La discusión de fondo no es si Milei fue demasiado duro con Rocca. La discusión es mucho más importante: si Argentina va a volver al modelo en el que empresarios y políticos negocian privilegios detrás de puertas cerradas o si finalmente avanzará hacia una economía donde todos compitan bajo las mismas reglas.
Hasta ahora, Milei dejó claro que eligió la segunda opción.