En el marco del histórico cambio de paradigma geopolítico impulsado por el presidente Javier Milei, la República Argentina ha dejado atrás décadas de inacción, pasividad y complicidad kirchnerista para desplegar un combate frontal, legal y económico en defensa de la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas. El hito central de esta embestida ocurrió en los tribunales de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, donde la Justicia Federal de Río Grande dictó una histórica medida cautelar que ordena congelar de forma inmediata el avance del proyecto Sea Lion ("León Marino"), situado en la cuenca norte de las Islas Malvinas.
La firme resolución fue firmada por la jueza federal Mariel Borruto, quien hizo lugar a una presentación promovida de forma conjunta por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) y la Asociación Civil de Abogados, Abogadas y Profesionales Ambientalistas (AAdeAA).

En su fallo, la jueza Mariel Borruto ordenó expresamente a las firmas ilegítimas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production Limited que, "en cuanto de ellas dependa", se abstengan de "iniciar, continuar, ejecutar o hacer ejecutar actos materiales de ejecución" del proyecto petrolero Sea Lion.
La orden judicial es absoluta y alcanza a las perforaciones del lecho o subsuelo marino para desarrollar o explotar hidrocarburos, la instalación permanente de infraestructura submarina, el tendido de conductos, líneas de flujo y sistemas de control, así como la puesta en funcionamiento de unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), el inicio de la extracción comercial y la construcción u homologación de obras terrestres o portuarias de apoyo.














