La derrota del peronismo en la provincia de Buenos Aires, tras el aplastante triunfo de La Libertad Avanza, reabrió con fuerza la interna entre el kirchnerismo y el sector que responde al gobernador Axel Kicillof. La disputa se debe al control del Partido Justicialista bonaerense, presidido desde 2021 por Máximo Kirchner.
El mandato del hijo de la corrupta expresidente Cristina Fernández de Kirchner vence en diciembre, y los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), alineados con Kicillof, buscan desplazarlo para colocar en ese lugar a un dirigente de su propio espacio. La vicegobernadora Verónica Magario, quien logró un triunfo en la Tercera Sección Electoral en los comicios adelantados, aparece entre las figuras con mayor consenso.
Aunque la derrota del domingo moderó los ánimos, el reclamo de los intendentes se mantiene firme. “Máximo no puede seguir. En todo el 2025 no convocó a una sola reunión del partido, en un año electoral”, expresó uno de los jefes comunales del MDF. Entre los impulsores del cambio también se menciona a Jorge Ferraresi, mientras que algunos propusieron incluso al propio Kicillof para asumir la presidencia partidaria, opción que el mandatario bonaerense descartó.

Otra alternativa es Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la provincia y ex referente de La Cámpora, hoy distanciado de Máximo. “Soy un militante del peronismo, voy a trabajar siempre desde el lugar que sea”, señaló el funcionario, sin cerrar la puerta a una candidatura interna.









