En las elecciones legislativas del 26 de octubre de 2025, la coalición kirchnerista Fuerza Patria, heredera de Unión por la Patria y del Frente para la Victoria, apenas alcanzó el 5,08% de los votos, convirtiéndose en el peor resultado en toda su historia en la provincia.
El dato no solo confirma el rechazo sostenido de los cordobeses hacia el kirchnerismo, sino que también consolida a Córdoba como el bastión más firme del voto anti-K en el país. Desde hace casi dos décadas, el electorado cordobés mantuvo una postura clara de resistir los intentos de expansión del modelo político y económico impulsado desde Buenos Aires por el kirchnerismo.
Cristina Kirchner, expresidente de Argentina.
El desplome de Fuerza Patria en 2025 fue contundente. En comparación con los 12,60% obtenidos por Unión por la Patria en 2023, la nueva coalición perdió más de siete puntos, y quedó muy lejos de su mejor desempeño histórico en 2011, cuando el Frente para la Victoria alcanzó el 34,97% durante la reelección de la corupta expresidente Cristina Fernández de Kirchner. Desde entonces, la caída ha sido sostenida: 15,27% en 2013, 18,10% en 2015, 9,71% en 2017, 22,31% en 2019, y 10,51% en 2021.
En contraste, La Libertad Avanza, la fuerza del presidente Javier Milei, arrasó en Córdoba con más del 42% de los votos, mientras que la coalición Provincias Unidas se consolidó en segundo lugar con cerca del 28%, mostrando que el electorado local se inclina por proyectos liberales o provinciales antes que por el populismo kirchnerista.
Los resultados de las elecciones en Córdoba.
Córdoba, históricamente independiente del poder central, vuelve así a marcar tendencia nacional. En cada elección, la provincia ha sido un termómetro del rechazo al kirchnerismo, impulsado tanto por la memoria de los conflictos con el campo en 2008 como por las diferencias culturales con el modelo de gobierno que representó Cristina Kirchner.
Ni los intentos de rebranding político ni los cambios de nombre, de Frente para la Victoria a Frente de Todos, luego Unión por la Patria y ahora Fuerza Patria, lograron revertir esa imagen negativa. En Córdoba, el “voto anti-K” sigue siendo transversal, abarcando tanto a sectores rurales como urbanos, y unificando a votantes de distintas orientaciones bajo una misma consigna: mantener al kirchnerismo lejos del poder.
Con apenas un 5% y sin representación significativa, Fuerza Patria enfrenta un escenario crítico en un territorio donde el discurso populista no prende y donde las urnas, elección tras elección, se encargan de recordarlo.