La pesadilla comenzó el viernes por la noche en La Matanza, cuando Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (21) y Lara Morena Gutiérrez (15) fueron vistas por última vez al subirse a una camioneta blanca. Desde ese momento nada más se supo de ellas, hasta que este miércoles la Policía Bonaerense encontró tres cuerpos en Florencio Varela.
Las víctimas fueron halladas enterradas en el fondo de una vivienda ubicada en Chañar y Río Jachal. La escena fue dantesca: uno de los cuerpos presentaba signos de haber sido descuartizado y otro tenía una bolsa en la cabeza. La camioneta en la que se habían subido apareció prendida fuego, en un intento desesperado de borrar pruebas.
Narcos y trata en el conurbano bonaerense
La investigación apunta a una trama narco vinculada a la desaparición de las jóvenes. Entre los cuatro detenidos hay un presunto narco peruano que opera en la villa 1-11-14. Una vez más, la provincia se muestra como terreno liberado para el crimen organizado, donde la trata de personas, el narcotráfico y la violencia avanzan sin freno.
Las cámaras de seguridad y las antenas de telefonía permitieron reconstruir los últimos pasos de las víctimas, pero lo que no logra reconstruirse es un sistema de seguridad provincial que hace agua por todos lados.
Kicillof y la inseguridad sin respuesta
La Matanza de Kicillof: cuerpos descuartizados, narco e inseguridad sin control
Con este caso, el conurbano vuelve a ser sinónimo de miedo e impunidad. Mientras las familias lloran a Brenda, Morena y Lara, Axel Kicillof parece incapaz de dar respuestas. La Policía Bonaerense, desbordada y cuestionada, aparece más como parte del problema que de la solución.
En la provincia de Kicillof, los narcos se mueven con total impunidad, las redes de trata capturan a los más vulnerables y la inseguridad golpea cada rincón del territorio bonaerense. Tres jóvenes asesinadas y enterradas en una casa son el símbolo brutal de una gestión que no puede —o no quiere— poner orden.