El acuerdo comercial entre Argentina y Venezuela para exportar vaquillonas lecheras comenzó como una oportunidad de oro para los productores argentinos. Los primeros embarques, realizados con un fuerte respaldo político y mediático, fueron presentados como símbolo del “hermanamiento” entre ambos países. Incluso el entonces presidente Hugo Chávez presenció en persona el primer envío desde Dock Sud, junto a funcionarios argentinos.
Sin embargo, la investigación de Matías Longoni reveló que detrás de ese discurso de integración se escondía una red de negocios controlada por empresarios con conexiones directas con el kirchnerismo. La figura central del esquema fue el ruralista Ider Peretti, quien, junto a su esposa, la abogada Daniela Borgogno, monopolizó las operaciones de exportación a través de empresas consignatarias con sede en Córdoba y Santa Fe.
Operaciones millonarias con precios inflados
Entre 2006 y 2007, durante la gestión de Jorge Taiana como canciller, se concretaron al menos cinco envíos de ganado hacia Venezuela, con un valor promedio de tres millones de dólares por operación. Los registros muestran que los precios facturados al gobierno chavista duplicaban e incluso triplicaban los valores de mercado argentino.












