La reiterada rotura de la avenida Celso Barrios volvió a poner en evidencia la fragilidad de la obra pública en Córdoba. En la zona sur un tramo de pavimento volvió a hundirse junto al acceso lateral de Easy pese a reiteradas intervenciones en el sector. Cada hundimiento representa un serio peligro para automovilistas y peatones que deben circular por una vía altamente transitada.
Los vecinos advierten que los problemas se arrastran desde hace años sin soluciones efectivas, mientras la gestión municipal presume de modernizar la ciudad. Frente al CPC Jardín, los baches y roturas conviven con la rutina diaria de miles de personas que deben sortear peligros innecesarios. También se repite la misma postal en O’Higgins, donde un cráter de gran tamaño permanece sin reparar desde hace meses.
El intendente Daniel Passerini exhibe la obra pública como un símbolo de su administración, pero la realidad de las periferias lo contradice. Mientras los barrios céntricos reciben mejoras visibles, en el sur se acumulan pozos, hundimientos y calles destruidas. Los discursos oficiales resaltan avances, aunque el deterioro cotidiano desmiente cualquier relato triunfalista.









