El complicado frente judicial que está atravesando la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y a varios de sus principales dirigentes sumó un nuevo capítulo. El fiscal en lo penal económico Claudio Navas Rial pidió ampliar la investigación contra el impresentable Claudio "Chiqui" Tapia, su mano derecha, el tesorero Pablo Toviggino, y otras autoridades del fútbol argentino por presuntas maniobras de evasión agravada mediante el uso sistemático de facturas falsas y empresas apócrifas.
La presentación fue realizada ante el juez Diego Amarante a partir de una denuncia impulsada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que detectó irregularidades millonarias en operaciones realizadas entre 2023 y 2025. Según el requerimiento fiscal, la entidad habría utilizado proveedores sin capacidad operativa real para encubrir el destino final de fondos vinculados al impuesto sobre Salidas No Documentadas y reducir cargas impositivas.
La investigación sostiene que la maniobra incluyó facturación apócrifa, domicilios inexistentes, sociedades sin empleados ni actividad comprobable, inconsistencias bancarias y circuitos financieros cerrados considerados irregulares, a través de 24 proveedores bajo sospecha. El monto bajo análisis supera los 916 millones de pesos, mientras que el ajuste estimado a favor del fisco ronda los 320 millones, contando intereses y multas. Navas Rial advirtió además que las operaciones "habrían sido reiteradas y sostenidas por un lapso ininterrumpido de tiempo", por lo que pidió evaluar si existió una posible "asociación ilícita fiscal".

Entre las empresas cuestionadas aparece Central Hotel SRL, que facturó cerca de 9.6 millones de pesos por supuestas obras en el predio de Ezeiza pese a estar registrada como firma hotelera. Según la investigación, los cheques emitidos para esos pagos terminaron vinculados a operaciones de compra y venta de ganado.
Otro de los casos señalados es el de Capadoccia SRL, que emitió facturas por más de 56 millones de pesos relacionadas con obras y materiales. Sin embargo, ARCA no logró localizar a la empresa y una de las personas que figuraba como socia declaró desconocer completamente la firma y aseguró que otra persona cobraba dinero por firmar documentación.









