Roberto Sánchez, candidato a presidente de Perú que pasó al balotaje contra la derechista Keiko Fujimori, no solo representa un peligro para su propio país, sino también para toda la región.
Su proyecto busca convertir a Perú en un nuevo centro de financiamiento de la izquierda en América Latina, aprovechando los recursos estratégicos, como el cobre, oro, gas y litio, en un contexto donde Venezuela perdió su capacidad de influencia tras la captura del dictador Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
La propuesta del candidato comunista peruano implica utilizar el peso económico del país como herramienta de influencia regional.
Roberto Sánchez.
Vínculos con el chavismo y el terrorismo
En ese marco, mantiene una relación directa con el chavismo. En 2021 envió una carta a Nicolás Maduro en la que rindió homenaje a Hugo Chávez y lo reconoció como “presidente constitucional”. Además, sostuvo públicamente que Venezuela “no es una dictadura”, respaldando al régimen venezolano en el plano internacional.
Su espacio político también ha sido cuestionado por vínculos con el terrorismo. Desde su estructura se promovió la llegada al Congreso de personas vinculadas a Sendero Luminoso, organización terrorista de izquierda que asesinó a más de 31.000 personas en Perú.
En paralelo, Sánchez fue una figura clave durante el gobierno del exdictador Pedro Castillo. Se mantuvo como el único ministro presente durante toda la gestión, y formó parte del intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022, episodio que derivó en una crisis institucional sin precedentes.
Roberto Sánchez.
En el plano económico, el peligroso candidato presidencial impulsa un programa que propone un cambio radical del modelo peruano.
Entre sus principales medidas se encuentran la prohibición de exportaciones para priorizar el "consumo interno", la renegociación de tratados de libre comercio y la nacionalización de sectores como la minería, la energía y la agroindustria. Estas políticas ponen en riesgo más de USD 68.000 millones en exportaciones y millones de empleos vinculados al comercio exterior.
Dictadura socialista indígena para Perú
Su propuesta económica se enmarca dentro de un modelo de “socialismo andino amazónico”, que plantea un control estatal absoluto sobre la economía, la eliminación del libre comercio y la centralización de la producción en manos del Estado.
Roberto Sánchez.
En el plano institucional, promueve una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, junto con la creación de estructuras paralelas de poder. Entre ellas, un consejo de comunidades indígenas que tendría capacidad de decisión por encima de las instituciones democráticas vigentes, destruyendo el sistema republicano.
Su principal socio
Uno de los aspectos más críticos de su armado político es su alianza con Antauro Humala, a quien propuso como ministro del Interior.
Humala fue condenado a 19 años de prisión por liderar el Andahuaylazo en 2005, un violento levantamiento armado que dejó seis muertos entre policías. Sánchez reivindicó ese episodio como una “acción política” y lo presentó como un “líder del pueblo”.
Dentro de su espacio también se impulsan medidas de fuerte impacto institucional, como la aplicación de la pena de muerte contra expresidentes, la expropiación de medios de comunicación, la liberación de presos por terrorismo y la consolidación de un esquema de control estatal sobre los principales ámbitos de la vida política y económica.
Además, propone reemplazar el cristianismo por una “Iglesia Tahuantinsuyana” y quiere una guerra armada con Chile para recuperar Arica y Tarapacá por la fuerza.
El candidato comunista Roberto Sánchez representa un peligro para toda la región, tanto por su alineamiento con regímenes autoritarios, como por su programa antidemocrático, sus vínculos con grupos terroristas y una estrategia orientada a convertir a Perú en un eje de financiamiento e influencia de la izquierda en América Latina.