El próximo domingo 23 de marzo marca el fin de la moratoria previsional, una medida que durante años permitió que millones de personas accedieran a una jubilación sin haber cumplido con los 30 años de aportes requeridos.
Con esta decisión, el Gobierno de Javier Milei pone punto final a un esquema kirchnerista que premiaba la informalidad y perjudicaba a quienes sí cumplieron con sus obligaciones previsionales.
Durante décadas, el sistema previsional estuvo desbalanceado debido a la inclusión masiva de beneficiarios sin aportes suficientes. Esta situación generó un enorme costo fiscal, financiado con los recursos de quienes sí contribuyeron regularmente al sistema.
Ahora, con el fin de la moratoria, se establece un criterio más justo y equitativo: quienes no aportaron no podrán jubilarse, sino que recibirán un subsidio diferenciado.

Se acaba el privilegio de jubilarse sin aportes
A partir del 24 de marzo, aquellos que no hayan cumplido con los 30 años de aportes solo podrán acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que equivale al 80% del haber mínimo.
Es importante destacar que esta prestación no es una jubilación, sino un subsidio para quienes no cumplieron con los requisitos previsionales. Además, la PUAM tiene diferencias significativas con la jubilación ordinaria:
- No permite seguir trabajando: A diferencia de la jubilación, quienes accedan a este subsidio no podrán tener ingresos laborales formales.
- Las mujeres deberán esperar hasta los 65 años: Antes, podían jubilarse a los 60 años con moratoria, pero ahora la edad mínima se iguala con la de los hombres.
- No habrá pensión por viudez: Las personas que reciban la PUAM no podrán heredar la pensión de su cónyuge o conviviente fallecido, a diferencia de los jubilados.
Con estas medidas, el Gobierno de Milei busca fortalecer un sistema previsional quebrado por el populismo y garantizar que la jubilación sea un derecho de quienes cumplieron con sus aportes.









