La extorsión a Gómez
La maniobra que terminó con el desenlace fatal comenzó a través de una aplicación de citas. El grupo delictivo se inició con la creación de un perfil falso en la app “evermatch”, bajo el nombre de Julieta Ayelén Cardozo. Luego aparecía la figura de una supuesta madre alterada y el denominado “audio del terror”, en el que se acusaba a la víctima de ser un “degenerado” por haber mantenido una relación virtual con una menor de 17 años.
A partir de ese momento, se activaba el siguiente eslabón: un llamado telefónico de un falso policía de la Ciudad de Buenos Aires que aseguraba haber tomado conocimiento de una denuncia y advertía sobre una causa judicial en curso.
Para evitar consecuencias legales, exigía transferencias de dinero inmediatas. En varios casos, según explicó la jueza Arroyo Salgado, se utilizó la identidad real de Matías Nahuel Conti, integrante de la Policía de la Ciudad, cuya documentación había sido usurpada, aunque el efectivo nunca tuvo vínculo alguno con los hechos ni realizó llamadas a Gómez.
Las transferencias se realizaban a cuentas bancarias a nombre de mujeres vinculadas a la organización, que actuaban como intermediarias. El dinero era luego fragmentado, redistribuido y ocultado para dificultar su rastreo. Las exigencias no se detenían con los primeros pagos, sino que se renovaban bajo amenazas constantes.













