La desastrosa administración de los corredores 2 y 5 obliga a plantear esquemas híbridos que recargan a las ya exigidas empresas Coniferal y SíBus. El Ejecutivo planea utilizar colectivos de la estatal Tamsau para suplir la falta de inversión privada que su propia política de "parches" ahuyentó. Esta ingeniería de emergencia es el resultado de años de irregularidades donde todo está atado con alambres bajo la mirada de la intendencia. La falta de seguridad jurídica para los inversores serios ha convertido al transporte en un botín político de bajísima calidad.













