En las últimas semanas, el Hospital Garrahan, emblema de la salud pediátrica en Argentina, volvió a estar en el centro de la escena, principalmente por el uso político que la oposición le comenzó a dar.
Se dieron protestas de médicos y trabajadores por los bajos salarios y las condiciones laborales, problemas causados por el anterior gobierno kirchnerista, que dejó al país al borde de una hiperinflación y destruyó el salario de todos los argentinos, incluidos los médicos.
Ante estas protestas, sectores opositores al Gobierno de Javier Milei intentan aprovechar esta situación para responsabilizar al presidente argentino por algo que no tiene culpa.
Sin embargo, la realidad es más compleja y profunda, con un conflicto que tiene raíces históricas y una carga política que viene desde hace décadas, especialmente vinculada a la gestión kirchnerista.
El curro político K en el Garrahan












