Mientras tanto, Xi Jinping mantiene una postura de silencio estratégico frente a la propuesta estadounidense.
Beijing, además, continúa permitiendo la navegación de buques con bandera china en la zona, lo que reduce su incentivo para sumarse a una coalición naval liderada por Washington.
Trump advirtió que una falta de respuesta de los aliados podría afectar el futuro de la OTAN.
Irán intensifica la presión en Medio Oriente
En paralelo, el régimen iraní mantiene una estrategia de desgaste militar contra Israel y Estados Unidos.
Las fuerzas de Teherán han lanzado misiles hacia múltiples ciudades de la región, entre ellas:
Tel Aviv
Jerusalén
Riad
Doha
Abu Dhabi
Dubái
Además, Teherán busca reforzar su presión sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
El Pentágono prepara un posible despliegue de marines
Ante la falta de consenso internacional, el Pentágono ya comenzó a preparar un escenario alternativo.
Estados Unidos ordenó el desplazamiento de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, desplegada en el buque de asalto anfibio USS Tripoli.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trabaja en la formación de una alianza naval internacional destinada a proteger el tránsito de petroleros en el estratégico Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial.
La iniciativa surge en medio de la escalada del conflicto entre el régimen de Irán y la coalición que lideran Estados Unidos e Israel.
El estrecho concentra una parte decisiva del tráfico global de petróleo, por lo que cualquier interrupción puede generar un fuerte impacto en los mercados energéticos internacionales.
El plan para proteger el flujo mundial de petróleo
La Casa Blanca busca crear un mecanismo de defensa naval que garantice la navegación de los buques cisterna que atraviesan el Golfo Pérsico.
Para ello, Trump convocó a varias potencias internacionales, entre ellas:
China
Francia
Japón
Corea del Sur
Reino Unido
El objetivo es formar una fuerza naval que escolte a los petroleros y garantice la seguridad del transporte energético.
Sin embargo, la propuesta enfrenta resistencias entre algunos socios occidentales.
Reticencias de aliados y tensiones con China
Algunos aliados clave de Estados Unidos se muestran cautelosos ante una posible escalada militar.
El presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer deslizaron que sus países solo considerarían enviar fuerzas navales una vez finalizado el conflicto.
El contingente incluye:
2.200 infantes de marina
vehículos blindados y artillería
aviones de ataque F-35B
helicópteros MV-22 Osprey
dos buques de transporte anfibio: USS New Orleans y USS San Diego
A estos recursos se suman cerca de 2.800 efectivos de apoyo naval.
Un escenario de alto riesgo militar
El despliegue de marines podría implicar un involucramiento directo de tropas estadounidenses en el conflicto con Irán.
El estrecho de Ormuz tiene apenas 34 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, lo que lo convierte en una zona extremadamente sensible desde el punto de vista militar.
Según cálculos del Pentágono, proteger el tránsito petrolero requeriría:
al menos dos buques de guerra por cada petrolero, o
una docena de buques para escoltar convoyes de cinco a diez embarcaciones.
Si la coalición internacional no se concreta, Estados Unidos podría verse obligado a utilizar su propia flota para garantizar el paso de los buques.
Trump evalúa una decisión clave esta semana
La Casa Blanca analiza las opciones militares y diplomáticas mientras continúa la presión de Irán en la región.
Trump podría anunciar en los próximos días la formación de una alianza naval o, en su defecto, ordenar el despliegue directo de fuerzas estadounidenses en el estrecho de Ormuz.
Se trataría de una decisión estratégica que marcaría un nuevo capítulo en el conflicto en Medio Oriente y en la disputa global por el control de las rutas energéticas.