Una estrategia de presión sin sustento
Desde Nación sostienen que el sistema universitario cuenta con los recursos para garantizar el funcionamiento pleno. El conflicto docente, aseguran, responde a objetivos gremiales y partidarios que poco tienen que ver con la realidad presupuestaria. Los fondos fueron girados, pero las aulas siguen cerradas.
Los gremios docentes insisten en que no hay una “paritaria real”, aunque el Gobierno ha convocado sucesivas mesas informativas. El pedido de incrementos por fuera del marco macroeconómico actual no fue acompañado de propuestas concretas. Mientras tanto, los estudiantes continúan sin clases ni evaluaciones.
El rector John Boretto eligió un perfil bajo frente al conflicto. Evita la confrontación, pero su tibieza ante la inacción gremial es cada vez más criticado. En muchas facultades, incluso entre autoridades, crece la incomodidad por la falta de decisiones que garanticen el derecho a estudiar.














