Investigadores de la Universidad de Yale realizaron un exhaustivo análisis de genomas de poblaciones de Near Oceanía que revela cómo el ADN heredado de los denisovanos, un grupo humano extinto, sigue activo en las personas actuales. Este trabajo ayuda a llenar vacíos importantes en los estudios genéticos, que tradicionalmente se centraron más en poblaciones de origen europeo.
Al secuenciar los genomas de 177 individuos de 12 poblaciones distintas en regiones como Papúa Nueva Guinea, el archipiélago de Bismarck y las Islas Salomón, los científicos combinaron estos datos con más de mil genomas previamente publicados. De esta forma, lograron reconstruir parte de la historia de los primeros pobladores del Pacífico, que llegaron hace al menos 45.000 años.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los ancestros de estas poblaciones se cruzaron con al menos tres grupos diferentes de denisovanos. Esto dejó variantes genéticas que persisten hasta hoy y que no son solo restos inactivos del pasado.
Estas variantes influyen de manera activa en la regulación de genes, algo que representa un avance significativo para entender cómo la evolución moldeó nuestra biología.









