La cantante reveló en vivo que la pasó muy mal en el reality de 2016 por comentarios del entorno del programa y no por el propio conductor.
Ángela Torres no se guardó nada. En el especial de Luzu TV, frente a Nico Occhiato y con Marcelo Tinelli presente, la cantante aprovechó la ocasión para hablar de una experiencia que todavía le duele: su paso por Bailando por un sueño en 2016.
Fue el propio Tinelli quien abrió la puerta. Con tono dudoso, dijo que quería retomar algo que ella había mencionado en otro momento y se ofreció a saldar cualquier “factura” pendiente. Ángela no dudó ni un segundo.
“Ah, bueno, Marce, querés que arranquemos con todo. Mirá que soy una petiza, brava, eh”, contestó de entrada. Y de ahí en más el clima se puso tenso, aunque siempre con ese tono de chicana que caracteriza a estos encuentros.
La cantante explicó que esta vez no iba a hablar sola. Llevó a su novio, Marcos Giles, para que la respaldara. Cuando Tinelli se levantó y se acercó, Marcos tiró una ironía sobre la edad y el oído del conductor. Ángela lo retó al toque: “No, no, gordo, no te achiques”.
La confesión que nadie esperaba
El momento más fuerte llegó cuando Ángela fue directa al grano: “Bueno Marce, esto es así. Cuando yo estaba en tu programa la pasé mal”. Tinelli fingió sorpresa y preguntó si era en serio. Ella no aflojó.
“Sí, gordo, la pasé para el orto en tu programa. Yo te lo digo, no tengo problema. Pero en ese momento, en tu programa, cuando la pasé mal, no era por lo que vos me decías. Era por lo que me decían los alrededores de tu programa”, aclaró con firmeza.

Dejó en claro que no iba a dar nombres ni detalles concretos. Prefirió que Marcos hablara por ella si hacía falta. Occhiato, desde el costado, sumó humor: “Uy, mirá cómo lo subieron a Marquitos este quilombo”. Marcos, siempre en tono de broma, le tiró a Tinelli: “Te hiciste el boludo”.
El conductor intentó indagar más sobre qué había pasado exactamente en el Bailando, pero Ángela cortó el tema. No quiso profundizar ni señalar a nadie en particular. La charla quedó ahí, con la incomodidad instalada pero sin escalar a un enfrentamiento mayor.
Una experiencia marcada por la exposición
Más allá del cruce en vivo, la artista ya había contado en otras oportunidades que vivió el reality como una verdadera tortura. La exposición constante, los comentarios sobre su cuerpo y los ataques por su edad la golpearon fuerte.
También mencionó la presión para usar poca ropa y las críticas reiteradas de integrantes del jurado y de la producción sobre su carácter y su físico. Todo eso, según ella, generó un ambiente hostil que la marcó.