Brad Pitt volvió a la pista, esta vezcomo protagonista de F1: la película, un ambicioso estreno de Hollywood que promete llevar la adrenalina del automovilismo al límite. En la previa del lanzamiento mundial, el actor fue entrevistado por May Martorelli para Telenoche (El Trece), donde habló no solo del film, sino también de su conexión emocional con Argentina.
La película, que se estrena este jueves, está ambientada en el mundo de la Fórmula 1 y cuenta con la participación de Damson Idris y Kerry Condon. Pitt encarna a un piloto veterano que regresa a las pistas, en una historia repleta de drama, velocidad y pasión por las carreras.
El encuentro con Colapinto y una premiere repleta de figuras
Colapinto y su compañero Pierre Gasly, junto a Brad Pitt en el lanzamiento de la película F1.
Colapinto asistió al evento acompañado de su compañero en Alpine, Pierre Gasly. Ambos se mostraron fascinados por la magnitud del lanzamiento. “Nunca vi tantas televisiones juntas en mi vida”, comentó entre risas mientras observaba la ciudad iluminada.
La superproducción ya había sido presentada durante el GP de Mónaco, donde Colapinto tuvo acceso anticipado. “Es genial que el automovilismo luzca tan realista en una película de Hollywood. Lo que armaron Brad y estos grandes actores estuvo bueno”, opinó.
Los sabores y paisajes argentinos que Pitt no olvida
Más allá del estreno, Pitt dedicó varios minutos de la entrevista a recordar su estadía en Argentina, en 1996, durante el rodaje de Siete años en el Tíbet. Vivió cuatro meses en el país y aún guarda imágenes imborrables.
“Es un país muy hermoso. La comida era increíble. Comíamos como reyes. El vino era increíble también”, recordó con entusiasmo. El actor relató que estuvo en un pequeño pueblo a los pies de Los Andes, donde se sorprendió con los paisajes cambiantes según la luz del día.
La foto de Brad Pitt y Gyneth Paltrow en un restaurante de Mendoza (foto: María Teresa Barbera)
También mencionó su paso por Mendoza y se emocionó al ver una imagen de “Blanco”, el perro que adoptó mientras filmaba. “Estaba en Los Andes. Fue muy hermoso. Se parece un poco a un galgo”, dijo con la voz cargada de nostalgia.
Brad Pitt, a sus 60 años, demostró que aún puede emocionar al público tanto en la pantalla como en la vida real. Entre motores rugientes y recuerdos argentinos, F1 promete ser uno de los grandes estrenos del año.