Siete hombres fueron detenidos tras una investigación que vinculó distintos saqueos en la zona norte de la ciudad.
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Un operativo policial permitió desarticular una organización delictiva acusada de robar depósitos y oficinas en la zona noroeste de Córdoba Capital. La investigación se inició tras un golpe cometido en una firma del barrio Los Boulevares, donde los ladrones se llevaron dinero, insumos y equipos informáticos. Los responsables actuaban con precisión: neutralizaban los sistemas de alarma horas antes y regresaban de madrugada para concretar los robos.
El caso salió a la luz luego de que una empresa detectara que su sistema de seguridad había sido inutilizado sin aviso previo. Al ingresar al predio, los propietarios encontraron que varias áreas habían sido saqueadas y que faltaban mercaderías, computadoras y una caja fuerte con dinero. Las cámaras de seguridad también habían sido retiradas, lo que evidenciaba un accionar planificado y coordinado.
La Policía determinó que los delincuentes observaban los movimientos del lugar durante horas para asegurarse de no ser detectados. Una vez confirmada la ausencia de personal o patrulleros, volvían con herramientas para ingresar y sustraer todo lo posible. El robo más reciente, ocurrido el 13 de octubre, fue el punto de partida de la pesquisa judicial que hoy tiene siete detenidos.
Miembro de la banda siendo arrestado por la policía
Una investigación con varios allanamientos simultáneos
Los procedimientos fueron realizados en la madrugada del martes por el Departamento de Brigadas Civiles, bajo órdenes del fiscal Juan Pablo Klinger. Para evitar filtraciones o alertas entre los implicados, las intervenciones se hicieron de forma simultánea en distintos domicilios de la ciudad. En cada uno de ellos se hallaron elementos que vincularían a los sospechosos con los robos a empresas y fábricas del norte cordobés.
Entre los detenidos se encuentran hombres de entre 20 y 45 años, acusados de robo calificado en poblado y en banda. Además, uno de ellos enfrenta cargos por encubrimiento agravado, según informaron fuentes judiciales. La causa podría ampliarse en los próximos días si se confirma su participación en otros hechos similares cometidos en parques industriales cercanos.
Los investigadores creen que la banda habría ejecutado múltiples robos con el mismo método: anular alarmas, forzar ingresos y sustraer objetos de valor. Este patrón se repite en varios episodios registrados durante los fines de semana, cuando las instalaciones permanecían vacías. Las pesquisas avanzan sobre nuevas pruebas tecnológicas y rastreos que podrían derivar en más arrestos.
La clave del caso surgió a partir del rastreo de un teléfono robado
El celular que permitió desarmar el entramado delictivo
La clave del caso surgió a partir del rastreo de un teléfono robado durante uno de los saqueos. Ese dato permitió localizar un domicilio en barrio Argüello Lourdes, donde se incautaron dispositivos y otros elementos relacionados con la causa. Entre ellos, se encontró el celular del principal sospechoso, lo que dio un giro decisivo a la investigación.
Con ese hallazgo se trazaron vínculos entre los distintos integrantes de la banda y se reconstruyeron sus movimientos antes y después de cada robo. Las tareas de inteligencia permitieron determinar cómo actuaban, qué roles cumplía cada uno y de qué manera se deshacían del material sustraído. A partir de esta información, se dispusieron los allanamientos que derivaron en las detenciones.
Las autoridades destacaron que el éxito de la pesquisa fue posible gracias al trabajo coordinado entre la Justicia y las brigadas territoriales. Este enfoque, que asigna a los mismos equipos policiales y judiciales la investigación de los delitos por zonas, permitió avanzar con rapidez y precisión. La causa sigue en curso y no se descartan nuevas imputaciones conforme se analicen las pruebas recolectadas.