Un transeúnte alertó a la Policía y el hombre fue arrestado con elementos para forzar cerraduras.
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Pasado el mediodía, un cuidacoches ilegal fue detenido en Nueva Córdoba luego de ser sorprendido intentando violentar un vehículo estacionado en plena vía pública. El episodio ocurrió en Ángelo de Peredo al 150, donde transeúntes frustraron la maniobra y evitaron que el intento de robo. Este hecho vuelve a exponer la urgencia de erradicar prácticas ilegales que, bajo la fachada de “cuidado” de autos, terminan derivando en delitos abiertos.
Un vecino observó al sospechoso manipulando las puertas de un Renault 12, acción que generó preocupación en un barrio saturado de estos episodios recurrentes. Tras advertir la situación, el testigo llamó a la Policía, confirmando que la participación ciudadana sigue siendo vital cuando las calles quedan expuestas a actividades informales y extorsivas. La rápida respuesta policial evitó un posible robo y reafirmó la necesidad de terminar con este esquema pseudo-mafioso disfrazado de servicio voluntario.
Al arribar al lugar, los efectivos efectuaron la aprehensión del individuo y secuestraron tres alambres presuntamente utilizados para forzar la cerradura del automóvil. El acusado fue trasladado a sede policial y quedó a disposición de la Justicia, en un procedimiento que no deja margen para la tolerancia complaciente hacia estas conductas. Este tipo de detenciones demuestra que quienes dicen “cuidar” vehículos, en demasiadas ocasiones, operan como amenaza directa al patrimonio de los ciudadanos.
Según datos oficiales, más de 260 cuidacoches fueron detenidos este año por distintas infracciones
Crece la presión para terminar con los naranjitas
Según datos oficiales, más de 260 cuidacoches fueron detenidos este año por distintas infracciones vinculadas a esta actividad ilegal. Las detenciones responden a ocupación indebida del espacio público, portación de armas, actitudes agresivas y disturbios que nada tienen de trabajo informal. Nueva Córdoba encabeza el ranking de barrios afectados, confirmando que este problema no solo persiste sino que se agrava con el tiempo.
Este arresto se suma a una larga lista de casos que muestran el desgaste de un esquema callejero basado en presión, intimidación y uso irregular del espacio público. Las autoridades remarcan que existen herramientas legales, aunque la solución real requiere firmeza política para eliminar esta práctica perjudicial. Un sistema libre exige previsibilidad y respeto a la propiedad; permitir estas “zonas liberadas informales” solo alimenta inseguridad y caos urbano.
Cada episodio como este refuerza la necesidad impostergable de eliminar de raíz el trabajo ilegal de “naranjitas”, que opera fuera de la ley y lesiona la libertad de los vecinos. Ningún ciudadano debería pagar para estacionar en la vía pública ni sentirse intimidado por falsos cuidadores que, cuando no cobran, delinquen sin escrúpulos. Córdoba necesita calles ordenadas y libres, donde la seguridad no dependa de favores ilícitos sino del respeto a la norma y del compromiso colectivo con el orden civil.