La escena más crítica se registró en el baño, donde una de las perras de la familia murió por deshidratación dentro de una jaula. Las fotos difundidas más temprano reforzaron el panorama de abandono: el desorden general generó condiciones insalubres que favorecieron la proliferación de roedores.
Un informe posterior calificó a la casa como un “caldo de cultivo” para el hantavirus, dado el nivel de infestación de ratas.















