El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman se consolidó como uno de los logros más importantes de la NASA en los últimos años. Su desarrollo avanzó sin sobresaltos mayores, el despegue del 30 de agosto transcurrió sin incidentes y ahora se prepara para observar el universo de una forma que ni el Hubble ni el James Webb lograron hasta ahora. El foco estará puesto en la búsqueda de exoplanetas y en el estudio de la materia oscura, dos de las grandes preguntas abiertas de la astrofísica actual.
Lo que empezó como una misión pensada para cinco años principales, con posibilidad de extenderse a una década si había financiación y combustible, terminó superando todas las proyecciones iniciales. Una sucesión de aciertos técnicos y un poco de suerte permitieron que la vida útil potencial se estire hasta casi el doble de lo previsto.












