La princesa Leonorprotagonizó un momento cargado de simbolismo y emoción en la Escuela Naval de Marín, donde juró bandera y cerró una etapa clave de su formación militar. En este acto solemne, volvió a aparecer junto a sus padres, el rey Felipe VI y la reina Letizia, y su hermana, la infanta Sofía, en el primer encuentro familiar del año.
La princesa Leonor en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra).
Felipe impuso a Leonor la Gran Cruz del Mérito Naval
El rey Felipe, vestido con el uniforme de gala de la Armada, entregó a su hija la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco. Orgulloso, la abrazó antes de que la princesa se acercara, visiblemente emocionada, a saludar con ternura a su madre y a su hermana.
La princesa de Asturias y su padre, en la Escuela Naval Militar de Marín en el acto de entrega de Reales Despachos.
El evento incluyó el juramento de bandera de 86 alumnos del primer curso y la entrega de Reales Despachos a 130 nuevos oficiales de la Armada, entre ellos 20 mujeres. Fue una jornada clave para Leonor, no solo por su peso institucional, sino también por el significado familiar del reencuentro.
El solemne acto de juramento de bandera.
Sofía había visto a su hermana en Gijón, y Letizia la visitó en mayo durante una escala del buque en Panamá. Sin embargo, este fue el primer acto oficial en el que los cuatro miembros de la familia real se mostraron juntos desde octubre de 2023, durante los premios Princesa de Asturias.
Estilo sobrio y guiños navales en los looks de Letizia y Sofía
La reina Letizia y la infanta Sofía eligieron estilismos discretos, con tonos acordes al uniforme naval. Letizia lució un vestido azul marino de la firma sevillana Vogana, de corte midi, escote en pico y detalles en blanco. Lo combinó con sandalias bajas blancas de Hugo Boss, un bolso Metropolis de Furla y sus clásicos pendientes de aro y anillo de Coreterno.
La familia Real en el acto de entrega de Reales Despachos y nombramientos a los nuevos oficiales.
Sofía, por su parte, estrenó una blusa blanca de la firma Rivera, con cuello barco y fruncido lateral, que llevó junto a pantalones palazzo negros y bailarinas a tono. Su look, juvenil y sofisticado, marcó un elegante contrapunto al uniforme de su hermana mayor.
Este reencuentro familiar no solo cerró un capítulo en la formación de Leonor, sino que reafirmó el vínculo simbólico entre la princesa y su rol futuro como jefa de las Fuerzas Armadas. La escena final, con abrazos cruzados y gestos de orgullo, condensó la carga emocional de una jornada histórica para la Corona española.