Un relevamiento astronómico sin precedentes reveló que las galaxias enanas albergan más agujeros negros activos de lo que se creía. El hallazgo cambia la mirada sobre cómo evolucionan las galaxias y cómo crecen sus núcleos.
El estudio, presentado en un congreso internacional de astronomía, analizó miles de galaxias cercanas y detectó una actividad mucho mayor en sus centros. Los resultados abren nuevas preguntas sobre la formación del universo.
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Un censo que redefine lo que se sabía
El trabajo tomó como base el censo más amplio realizado hasta ahora sobre núcleos galácticos activos. Se estudiaron más de 8.000 galaxias del universo cercano.
Hasta ahora, se estimaba que solo 10 de cada 1.000 galaxias enanas tenían agujeros negros activos. El nuevo análisis elevó esa cifra a un rango de 20 a 50 por cada 1.000.
La masa de la galaxia, una clave central
El relevamiento mostró una diferencia marcada según la masa estelar. En galaxias de tamaño intermedio, la actividad trepa a entre 16% y 27%.
Rubin Observatory
En las galaxias grandes, el porcentaje llega incluso hasta el 48%. Este salto abrupto llamó la atención de los investigadores.
¿Por qué aumenta tanto la actividad?
Según explicaron los autores, algo cambia de forma significativa entre las galaxias enanas y las medianas. Podría tratarse de procesos internos o de límites en las técnicas de detección actuales.
Según la NASA, este “despertar” ocurrirá cuando la galaxia colisione con la Gran Nube de Magallanes
Otra hipótesis apunta a que muchos agujeros negros activos en galaxias pequeñas quedan ocultos por la intensa formación estelar.
Cómo lograron detectar señales débiles
El equipo combinó datos ópticos, infrarrojos y de rayos X. Ese cruce permitió identificar señales muy tenues que antes pasaban desapercibidas.
Gracias a esta metodología, fue posible “atravesar” el brillo de las estrellas jóvenes y detectar la actividad en los núcleos.
Qué implica para entender la Vía Láctea
Los resultados refuerzan la idea de que las galaxias grandes se formaron a partir de la fusión de muchas galaxias enanas. En ese proceso, sus agujeros negros también habrían terminado uniéndose.
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Esto ayuda a explicar el origen de los agujeros negros supermasivos que dominan los centros galácticos.
Los investigadores aclaran que estos números son aproximados. La actividad puede estar subestimada por limitaciones técnicas.