Un equipo internacional localizó en el Mar Negro una embarcación comercial de origen griego fechada alrededor del 400 a.C., conservada de forma excepcional gracias a las condiciones anóxicas del fondo marino.
En las profundidades del Mar Negro, un equipo de científicos y arqueólogos identificó un barco griego de más de 2400 años de antigüedad que se mantuvo prácticamente intacto. El hallazgo, realizado frente a las costas de Bulgaria, ofrece una mirada inédita sobre las técnicas de navegación de la antigua Grecia y sobre cómo se construían las embarcaciones comerciales de esa época.
La nave fue localizada en 2017 a más de dos kilómetros bajo la superficie. En ese momento se convirtió en el naufragio antiguo intacto más antiguo conocido. El descubrimiento formó parte del proyecto Black Sea MAP, una investigación internacional liderada por la Universidad de Southampton que exploró más de 2000 kilómetros cuadrados del lecho marino.
Se trata de un barco comercial griego que habría navegado alrededor del año 400 antes de Cristo. Mide aproximadamente 23 metros de eslora y conserva elementos que rara vez sobreviven en pecios de esa antigüedad. Entre las piezas que más sorprendieron a los especialistas se encuentran el mástil, gran parte de la estructura superior y los timones con los que los griegos dirigían la embarcación.
Para determinar su edad, los investigadores extrajeron una muestra de madera y aplicaron datación por carbono. Los resultados confirmaron que la nave tiene, como mínimo, 2400 años. Además, su diseño coincide de manera notable con las representaciones de barcos que aparecen en piezas de cerámica griega de la misma época. Hasta este descubrimiento, ese tipo de embarcaciones solo se conocía a través de esas imágenes.

Por qué se conservó en tan buen estado
La conservación excepcional del barco se explica por las condiciones particulares del Mar Negro. A grandes profundidades, el agua carece casi por completo de oxígeno. Esa ausencia de oxígeno impidió la presencia de organismos que normalmente se alimentan de la madera y provocan la destrucción progresiva de los cascos hundidos.
Gracias a ese ambiente anóxico, la mayor parte de la estructura permaneció protegida durante más de dos milenios. El resultado es un registro arqueológico de un valor extraordinario, que permite estudiar detalles de construcción y navegación que hasta ahora solo se inferían de fuentes indirectas.
Durante la misma campaña de investigación, el equipo documentó un total de 65 naufragios de distintas épocas. Sin embargo, el barco griego se destacó por combinar una antigüedad notable con un nivel de preservación que los especialistas calificaron de excepcional. El hallazgo no solo aporta datos concretos sobre el comercio marítimo griego, sino que también refuerza la importancia de las condiciones oceanográficas del Mar Negro para la arqueología submarina.
El proyecto Black Sea MAP demostró que las profundidades de esta región guardan un patrimonio histórico de primer orden. La identificación de esta embarcación intacta de hace 2400 años marca un hito en el estudio de la navegación antigua y abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo se desplazaban y comerciaban las sociedades del Mediterráneo oriental en la antigüedad clásica.