Durante mucho tiempo se pensó que las armas halladas en tumbas de princesas del antiguo Egipto eran solo objetos simbólicos. Un nuevo análisis de restos reales de Dahshur cambia esa idea: los huesos revelan que al menos algunas de estas mujeres entrenaban de forma habitual con arcos, dagas y mazas.
El trabajo, liderado por la investigadora Zeinab Hashesh y publicado en Frontiers in Environmental Archaeology, se centró en seis momias reales del Reino Medio. Cuatro de ellas eran hermanas e hijas del faraón Amenemhat II. Sus tumbas incluían arcos, flechas y, en el caso de la princesa Ita, una daga especialmente elaborada.
Los restos habían sido excavados en la década de 1890 y luego se perdieron de vista para la investigación hasta que fueron reidentificados en el Museo Egipcio en 2020. Aunque los tejidos blandos se degradaron y faltan partes del esqueleto, entre ellas los cráneos, el material óseo que se conservó permitió estimar edad, estatura y rastros de actividad física intensa.
Los investigadores hallaron inserciones musculares muy desarrolladas en los miembros superiores. Esas marcas coinciden con los movimientos repetidos de tensar un arco o estabilizar un arma. No se trata de un uso ocasional, sino de una práctica mantenida a lo largo de años.

Evidencias de arco y entrenamiento físico
La princesa Ita, de entre 28 y 34 años, presentaba fuertes anclajes musculares en la parte superior del cuerpo, compatibles con el manejo habitual de mazas o dagas. La princesa Khenmet, de finales de los 30 o 40 años, mostraba huesos más frágiles pero ligamentos muy robustos. Itaweret, también joven, entre 20 y 34 años, exhibía signos claros de haber sido una arquera experimentada.
Patrones similares de desarrollo óseo aparecen en la princesa Noub-Hotep y en el rey Hor, incluidos en el mismo estudio. Hashesh destaca que el desarrollo pronunciado de los miembros superiores se correlaciona con acciones de alta intensidad y repetición, como tirar de la cuerda del arco.
Estas observaciones explican por qué los arcos, flechas y mazas aparecieron junto a las mujeres: no eran simples ofrendas ceremoniales, sino herramientas que ellas mismas utilizaban. El hallazgo sugiere que miembros de la familia real, incluidas las mujeres, participaban en actividades exigentes como la caza o el entrenamiento con armas.
Además de las marcas de uso muscular, varios esqueletos conservan rastros de traumatismos. Itaweret sufrió costillas rotas, probablemente por un golpe o una caída, y fracturas en los pies. Las hermanas compartían anomalías vertebrales poco frecuentes, un detalle que apunta a la cercanía genética dentro de la familia real.
Lesiones curadas y atención médica
Lo llamativo es que esas lesiones sanaron bien. Según Hashesh, lo más probable es que se produjeran por accidentes, caídas o impactos asociados a una vida activa, ya sea por caza, entrenamiento militar u otras actividades exigentes. El hecho de que se recuperaran indica que contaban con una atención médica avanzada para la época.
El estudio también detectó indicios de infecciones y deficiencias nutricionales. Aun así, los investigadores advierten sobre los límites del material: la ausencia de los cráneos restringe ciertos análisis y aún no se completaron todas las pruebas previstas, entre ellas estudios de isótopos estables que podrían aportar más datos sobre la dieta.
Hashesh plantea ir más allá de la identificación de estos restos. El objetivo a futuro es reconstruir con el mayor detalle posible sus historias de vida, relaciones familiares, salud e incluso posibles roles políticos, siempre con respeto ético hacia los cuerpos. También se contempla la creación de impresiones 3D para enseñanza y exhibiciones virtuales, junto a la joyería, las armas y los objetos funerarios que las acompañaban.
Mientras la arqueología tradicional se concentró durante décadas en preservar los tesoros materiales, este trabajo pone el foco en las personas mismas. Las princesas de Dahshur no aparecen ya solo como receptoras de ofrendas simbólicas, sino como mujeres cuya actividad física dejó una marca clara en sus huesos.