Nuevas evidencias indican que la repoblación ocurrió alrededor de 15.200 años atrás, siguiendo manadas de renos y caballos en un paisaje que se calentaba y reverdecía rápidamente después del retroceso del hielo.
Los humanos regresaron a las islas británicas mucho antes de lo que se pensaba. Según un estudio reciente, la presencia humana se registró hace unos 15.200 años, casi 500 años antes de las estimaciones anteriores. Esto ocurrió poco después de que las grandes capas de hielo comenzaran a retroceder al final de la última glaciación.
En ese entonces, Gran Bretaña todavía estaba unida al continente europeo, lo que facilitaba el movimiento de personas y animales. Los primeros habitantes siguieron a manadas de renos y caballos que se desplazaban hacia el norte en busca de pastizales que se expandían con el clima más cálido.
El retorno coincidió con un fuerte aumento de las temperaturas estivales en el sur de Gran Bretaña. Estas condiciones más benignas, combinadas con la disponibilidad de presas, hicieron que la región volviera a ser habitable tras períodos de frío extremo.
Reevaluando el calentamiento post-glacial
Tras la última era de hielo, el noroeste de Europa vivió al menos dos cambios importantes de climas fríos a cálidos. Estos shifts ocurrieron de manera bastante rápida, en algunas décadas. El estudio se centró en el primer período de calentamiento durante el Paleolítico Superior Tardío.
Investigaciones previas habían calculado que el calentamiento significativo en la región se produjo alrededor de 14.700 años atrás y que los humanos llegaron después. Sin embargo, mejoras en las técnicas de datación y nuevos análisis de restos humanos y artefactos modificaron esa visión.
La recalibración de fechas de radiocarbono confirmó la presencia humana entre 15.200 y 15.000 años atrás. Esto generó un interrogante: ¿los humanos sobrevivían en condiciones glaciales o el clima de Gran Bretaña era diferente al que se creía?
Las pistas del lago galés
La respuesta llegó desde el lago Llangorse, en el sur de Gales. Los sedimentos preservados allí ofrecen un registro ambiental detallado de los últimos 19.000 años. El sitio está cerca de una cueva en el valle del Wye donde se encontraron algunas de las evidencias humanas más tempranas.
Los investigadores analizaron polen fósil, chironomidos y firmas químicas en los sedimentos. Los resultados mostraron que Gran Bretaña se calentó de forma distinta al resto del noroeste europeo y Groenlandia. Las temperaturas estivales saltaron de entre 5-7°C a 10-14°C hace unos 15.200 años, medio milenio antes de lo estimado previamente.
Además, renos y caballos ya eran más comunes en el sur de Gran Bretaña desde hace 15.500 años, aprovechando la mejora ambiental. Los humanos los siguieron adaptándose a estos veranos algo más cálidos.
Implicancias para entender las migraciones
Al combinar evidencias arqueológicas con registros climáticos y ambientales, los científicos construyeron una línea de tiempo más precisa sobre cuándo los humanos pudieron reocupar zonas antes inhabitables. El estudio destaca que aumentos modestos en las temperaturas estivales fueron suficientes para impulsar grandes movimientos poblacionales.