En el noreste de Polonia, investigadores hallaron evidencias de bebidas alcohólicas fermentadas con más de 4.500 años de antigüedad. El hallazgo se dio en vasijas pertenecientes a la cultura del Vaso Campaniforme, según un estudio liderado por Dariusz Manasterski de la Universidad de Varsovia.
El análisis de 13 recipientes encontrados en distintos sitios arqueológicos reveló que al menos nueve contenían productos metabólicos de bacterias y levaduras, lo que confirma que se produjo fermentación. Estos restos representan uno de los indicios más antiguos de producción de bebidas alcohólicas en la región.
Los científicos detectaron biomarcadores relacionados con el procesamiento de trigo y cebada, frutas y posibles resinas que podrían haber servido para preservar o aromatizar las bebidas. Algunas vasijas podrían haber contenido mezclas más complejas, similares al conocido "grog" nórdico.
Detalles del estudio arqueológico
Manasterski explicó que el grano utilizado en la elaboración posiblemente fue importado desde zonas donde ya se practicaba el cultivo de cereales de manera establecida. Esto sugiere redes de intercambio y conocimiento tecnológico avanzado para la época.

El descubrimiento aporta nueva información sobre las prácticas de fermentación en la Edad del Bronce temprana en Europa central y del norte. Las bebidas alcohólicas cumplían probablemente roles sociales, rituales o incluso medicinales en las comunidades de la cultura del Vaso Campaniforme.
Los investigadores utilizaron técnicas avanzadas para identificar los residuos orgánicos preservados dentro de las vasijas. Este tipo de análisis permite reconstruir no solo los ingredientes sino también los procesos de preparación de bebidas hace milenios.
El estudio, publicado en la revista Archaeometry, destaca la importancia de la fermentación en la prehistoria europea. Las evidencias indican que la producción de bebidas alcohólicas era más sofisticada de lo que se pensaba anteriormente para esa etapa.
Contexto histórico de la fermentación
La cultura del Vaso Campaniforme se caracteriza por sus cerámicas distintivas y se extendió por gran parte de Europa durante el tercer milenio antes de Cristo. En este contexto, las bebidas fermentadas podrían haber formado parte de banquetes, ceremonias o intercambios sociales.
Este hallazgo se suma a otras evidencias arqueológicas que muestran el uso temprano de bebidas alcohólicas en diferentes partes del mundo. En Polonia, las condiciones de preservación permitieron que los residuos orgánicos sobrevivieran hasta hoy.
Los expertos continúan analizando los datos para determinar con mayor precisión las recetas y los posibles usos de estas bebidas. La investigación abre puertas para entender mejor las costumbres cotidianas y rituales de estas antiguas poblaciones.
Desde Science in Poland se resaltó la relevancia del trabajo del equipo de la Universidad de Varsovia, que combina arqueología de campo con análisis químicos de vanguardia. Estos descubrimientos enriquecen el conocimiento sobre las innovaciones tecnológicas y culturales de hace 4.500 años.