El Ministerio de Salud creó el primer Programa Nacional de Formación en Salud Mental
Ministerio de Salud de la Nación.
porRedacción
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Gracias a esta iniciativa de la cartera a cargo de Mario Lugones, Argentina contará con un marco normativo específico que permitirá unificar criterios de formación y abordaje.
Por primera vez, Argentina contará con marco normativo específico que permitirá unificar criterios de formación y abordaje de la salud mental en todas las jurisdicciones del país, a fin de garantizar intervenciones claras, eficientes y de calidad.
Ministro de Salud, Mario Lugones.
"Esta iniciativa fortalece la capacidad de los equipos que trabajan directamente con los pacientes y sus familiares, para responder de manera adecuada a las particularidades de cada lugar, en todo el país", señaló Lugones.
"Se refuerza el rol de rectoría del Ministerio, acompañando a las provincias con lineamientos claros y estándares modernos. En esta línea, estamos trabajando también en planes nacionales para el abordaje del Alzheimer y del Trastorno del Espectro Autista (TEA)", agregó.
"Nuestro país avanza hacia un modelo más coherente y preparado para responder a las necesidades actuales y cuidar de manera integral la salud de los argentinos", cerró el ministro.
Cómo funciona el Programa Nacional de Formación en Salud Mental
El Programa funciona como paraguas para la ejecución de planes y acciones de formación, capacitación en servicio, puesta en valor de buenas prácticas, y desarrollo de herramientas y lineamientos para la estandarización y la mejora continua de la atención.
Ministro de Salud, Mario Lugones.
Actualmente, la cartera sanitaria nacional ya se encuentra trabajando en el desarrollo del Plan Nacional de Alzheimer y Trastornos Relacionados y el Plan Nacional de Trastornos del Espectro Autista (TEA).
La iniciativa se estructura en cinco ejes estratégicos que orientan su implementación.
En materia de rectoría, propone fortalecer las capacidades institucionales del Gobierno nacional y de las jurisdicciones para impulsar políticas de formación que garanticen la calidad de los servicios, especialmente en el primer nivel de atención, en tanto primer contacto entre los ciudadanos y el sistema de salud.
El segundo eje apunta a la interdisciplinariedad, es decir, a la capacitación continua de todos los profesionales que integran el campo de la salud mental, no sólo de médicos y psiquiatras.
El Programa de Formación en Salud Mental contempla a todos los actores
Como tercer punto, propone una formación intersectorialidad que contemple a todos los actores del Estado y de la sociedad civil con responsabilidad de intervención ante situaciones vinculadas a la salud mental, favoreciendo políticas oportunas y basadas en necesidades reales.
Sus dos últimos ejes buscan fortalecer y robustecer la formación y la investigación.
Por un lado, el Programa impulsa la adecuación de los planes de estudio de las disciplinas afines a los marcos normativos y la evidencia científica vigente y promueve la formación de grado, posgrado y el desarrollo de programas de pregrado y extensión universitaria vinculados a salud mental.
Finalmente, promueve la investigación y la producción de conocimiento sobre afecciones específicas, buenas prácticas y herramientas de estandarización que contribuyan a mejorar la calidad de los procesos asistenciales.
A fin de garantizar su viabilidad técnica y operativa, el programa utilizará la implementación de indicadores que permitan medir los alcances de las acciones llevadas adelante.
También trabajará en la digitalización de contenidos y recursos pedagógicos a fin de garantizar el acceso ciudadano y la participación activa y federal, a través de propuestas de formación en diálogo permanente con las jurisdicciones.
La puesta en marcha de este Programa se inscribe en el rol de rectoría del Ministerio de Salud de la Nación, orientado a unificar criterios de formación y transformar el abordaje de la salud mental en todo el territorio.
Con esta herramienta, la cartera sanitaria nacional avanza en la consolidación de un marco formativo ordenado, actualizado y basado en evidencia, destinado a fortalecer la capacidad del sistema para dar respuestas de calidad ante los desafíos actuales en salud mental.