Las imágenes satelitales revelaron la magnitud del supertifón In-fa y el avance de los restos de Champi hacia Alaska, en un escenario que los especialistas relacionan con el desarrollo del fenómeno de El Niño.
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Esta transformación puede modificar considerablemente la estructura de una tormenta y ampliar la superficie afectada por sus vientos.
“Una de las características distintivas de las transiciones extratropicales es la expansión del campo de viento de la tormenta”, explicó Gary Partyka, meteorólogo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.
“No es que los vientos necesariamente se vuelvan más fuertes, sino que abarcan un área mucho mayor”, agregó.
En este caso, los restos de Champi se incorporaron a un sistema de tormentas que avanzaba sobre el mar de Bering y contribuyeron a intensificarlo.
“Parece que Champi se entrelazó con ese sistema y contribuyó a intensificarlo”, señaló Partyka.
Cuando el fenómeno alcanzó las proximidades de Alaska, algunas regiones experimentaron fuertes vientos, lluvias intensas y nevadas.
Aunque no se registraron daños de la magnitud de los provocados por el extifón Halong en octubre de 2025, el episodio volvió a poner de manifiesto cómo una tormenta originada en aguas tropicales puede influir sobre el clima de territorios situados miles de kilómetros más al norte.
Según Rick Thoman, meteorólogo y climatólogo de la Universidad de Alaska Fairbanks, Champi fue el cuarto extifón que llegó a aguas cercanas a Alaska durante 2026, después de Bang-Lang, Dujuan y Choi-wan.
El especialista señaló que, desde 1970, aproximadamente 60 sistemas de este tipo afectaron al estado estadounidense.
Qué relación tiene El Niño con la intensa temporada de tormentas en el Pacífico
Los investigadores también analizan la influencia del fenómeno de El Niño, un patrón climático que modifica las temperaturas del océano y puede alterar la circulación atmosférica en distintas regiones del planeta.
Este fenómeno se caracteriza por un calentamiento superior al promedio de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y suele presentarse en intervalos irregulares de entre dos y siete años.
Sus efectos pueden modificar los patrones de lluvias, temperaturas y vientos, además de influir en la formación y trayectoria de los ciclones tropicales.
En el Pacífico Noroccidental, determinadas condiciones asociadas con El Niño pueden favorecer que las tormentas se desplacen hacia el norte en lugar de avanzar hacia el oeste, en dirección al continente asiático.
Esto puede aumentar la exposición de territorios como Guam, las Islas Marianas del Norte, Japón y la península de Corea a determinados recorridos ciclónicos.
Partyka describió 2026 como un año particularmente activo para los ciclones tropicales de esta región y señaló que el desarrollo de un episodio intenso de El Niño podría estar contribuyendo a ese comportamiento.
Por otra parte, el incremento de la actividad tropical también puede elevar las probabilidades de que algunos sistemas alcancen latitudes más altas y se transformen en tormentas extratropicales.
En ese escenario, las observaciones satelitales de la NASA permiten seguir la evolución de los ciclones y analizar cómo interactúan con otros sistemas meteorológicos.
La NASA advirtió sobre la intensa actividad de tormentas tropicales que atraviesa el océano Pacífico Noroccidental, una región que desde abril de 2026 registra la formación de numerosos ciclones de gran magnitud. La situación despertó preocupación entre los meteorólogos debido a la fuerza de algunos de estos fenómenos y su capacidad para afectar territorios alejados de las zonas donde se originaron.
Según informó la agencia espacial estadounidense, la temporada comenzó con el supertifón Sinlaku, que impactó en Micronesia, Guam y las Islas Marianas del Norte. Desde entonces, se desarrollaron otras 25 tormentas con nombre y la actividad se mantuvo elevada hasta finales de octubre.
Uno de los fenómenos más destacados fue el supertifón In-fa, que se desplazó cerca de las Islas Marianas y alcanzó una intensidad excepcional. El 29 de octubre, la cámara EPIC, instalada en el satélite DSCOVR, captó una imagen de la tormenta mientras avanzaba por el Pacífico.
El océano pacífico es donde se han desarrollado gran cantidad de tormentas en el último mes
Un día después, el instrumento MODIS del satélite Terra de la NASA obtuvo nuevas imágenes que permitieron observar su estructura casi circular y un ojo de grandes dimensiones.
Al mismo tiempo, los restos del tifón Champi se aproximaban a Alaska, donde se integraron a un sistema de tormentas que atravesaba el mar de Bering. Ambos fenómenos reflejan la complejidad de una temporada que, según los especialistas, presenta características particularmente activas.
Por qué el supertifón In-fa llamó la atención de los científicos de la NASA
Una de las características más llamativas de In-fa fue su estructura, que los meteorólogos identificaron como similar a la de una tormenta anular, un tipo poco frecuente de ciclón tropical.
A diferencia de los tifones convencionales, que suelen presentar extensas bandas de lluvia en espiral, estas tormentas tienen una forma más compacta y circular, con un ojo amplio y una distribución relativamente uniforme de las nubes que lo rodean.
Por su apariencia, los especialistas suelen compararlas con una rosquilla o un neumático.
De acuerdo con los estudios citados por la NASA, las tormentas anulares representan aproximadamente el 4% de los ciclones tropicales del Pacífico Noroccidental.
Las Islas Marianas se encuentran sumamente afectadas
Además, sus ojos suelen alcanzar un diámetro promedio cercano a los 45 kilómetros, mientras que en los ciclones tropicales convencionales esa medida ronda los 25 kilómetros.
Otra particularidad es que pueden conservar su intensidad durante más tiempo, incluso cuando las condiciones atmosféricas dejan de ser favorables para su desarrollo.
En el caso de In-fa, su estructura resultó especialmente visible en las imágenes captadas el 30 de octubre, cuando el fenómeno se encontraba al oeste de las Islas Marianas.
El tifón se convirtió en el quinto sistema de estas características que afectó al archipiélago durante 2026, lo que refleja la persistencia de la actividad ciclónica en la región.
Qué ocurrió con el tifón Champi y por qué sus efectos llegaron hasta Alaska
Se trató de Champi, un poderoso tifón que alcanzó vientos máximos sostenidos cercanos a los 300 kilómetros por hora durante su recorrido por el Pacífico Occidental.
La tormenta provocó fuertes lluvias y vientos en zonas de Guam, Taiwán, China y Japón. Sin embargo, su trayectoria no terminó cuando comenzó a perder sus características tropicales.
Al desplazarse hacia latitudes más altas, Champi atravesó un proceso conocido como transición extratropical, mediante el cual un ciclón tropical se transforma en un sistema meteorológico diferente.
Ciclón tropical
Los ciclones tropicales obtienen su energía principalmente del calor y la humedad de las aguas oceánicas cálidas. En cambio, los sistemas extratropicales se alimentan de los contrastes de temperatura entre masas de aire frío y cálido.