Un equipo de arqueólogos japoneses descubrió una extraordinaria figura de arcilla de aproximadamente 1.500 años de antigüedad, que podría representar a una sacerdotisa vinculada con los rituales funerarios del antiguo Japón. El hallazgo ocurrió en el sitio arqueológico de Nishikaminomiya, ubicado en la prefectura de Gunma, en la isla de Honshu, al noroeste de Tokio.
La escultura fue encontrada en el foso que rodeaba un túmulo funerario construido durante el siglo V. Aunque solamente sobrevivieron la cabeza y el torso, los fragmentos conservan detalles que permitieron identificar su posible función religiosa.
Una misteriosa figura de arcilla de 1.500 años
La pieza pertenece a una categoría de esculturas conocidas como haniwa, figuras funerarias elaboradas con arcilla que se colocaban alrededor de las tumbas japonesas.
Los fragmentos recuperados miden aproximadamente 40 centímetros, aunque los especialistas consideran que la escultura original habría tenido dimensiones considerablemente mayores.
Entre sus características destacan una nariz prominente, dedos cuidadosamente modelados y un peinado tradicional japonés recogido sobre la cabeza, conocido como shimada.

La figura también presenta brazaletes elaborados con arcilla y pigmento rojo, una banda roja pintada sobre el torso y un objeto ceremonial alargado sostenido en su mano izquierda.
Estos elementos llevaron a los investigadores a interpretar que podría representar a una miko, una sacerdotisa tradicional japonesa.
Quiénes eran las sacerdotisas miko del antiguo Japón
Las miko desempeñaban funciones religiosas relacionadas con la comunicación entre el mundo humano y el espiritual.












