Un equipo de investigadores de la Universidad de Monash en Australia logró un avance significativo en la tecnología de pilas de combustible de hidrógeno. Desarrollaron una membrana ultrafina que funciona a 250 °C sin necesitar ni una gota de agua, resolviendo un obstáculo que frenaba el desarrollo de esta tecnología desde hace décadas.
Las pilas de hidrógeno representan una de las alternativas más prometedoras para descarbonizar sectores como el transporte pesado y la industria, donde las baterías eléctricas tradicionales tienen limitaciones. Estas pilas emiten solo agua y calor, se recargan rápidamente y ofrecen una autonomía similar a la de los combustibles fósiles.
Sin embargo, las membranas convencionales, como las basadas en Nafion, requieren estar constantemente hidratadas para permitir el paso de protones. Esto limita su operación a temperaturas por debajo de los 80-100 °C, ya que el agua se evapora a mayores temperaturas y el sistema falla.
La nueva membrana GBP
Los científicos, liderados por Huanting Wang y Kaiqiang He, crearon nanoláminas de espesor atómico usando grafeno y nitruro de boro. En esos espacios introdujeron ácido fosfórico en un estado nanoconfinado, lo que impide que se evapore incluso a altas temperaturas. El resultado es una membrana de apenas 50 micrómetros llamada GBP.

Esta membrana actúa como una "autopista seca" para los protones, que se mueven con gran eficiencia sin depender del agua. Wang explicó que combinaron nanoláminas conductoras con ácido fosfórico nanoconfinado para mantener un transporte rápido de protones en condiciones secas.
El mecanismo es sinérgico: los protones atraviesan los anillos hexagonales del grafeno y el nitruro de boro, mientras saltan a través de la red de enlaces de hidrógeno del ácido confinado entre las capas. Esta combinación asegura alta conductividad y estabilidad.








