En pleno centro histórico de Nápoles, una pequeña iglesia esconde una de las reliquias más extrañas y polémicas de la ciudad. Se trata de una calavera con orejas que, desde hace siglos, es objeto de fe y rituales populares.
El cráneo se conserva en la Iglesia de Santa Luciella, un templo diminuto que pasó años cerrado y hoy volvió a atraer devotos. La historia mezcla religión, superstición y tradiciones muy arraigadas en la cultura napolitana.

La historia de la iglesia de Santa Luciella
Santa Luciella fue fundada en el año 1327, en lo que durante la época romana se conocía como el vicus Cornelianus. Es una iglesia barroca de una sola nave y dimensiones reducidas.
A lo largo de los siglos fue lugar de culto para distintos oficios. Entre ellos, los pipernieri, mineros que trabajaban con piperno, una piedra volcánica que podía dañar la vista. Por ese motivo, eligieron como patrona a Santa Lucía, protectora de los ojos: el nombre “Luciella” surgió como diminutivo, en referencia al tamaño del templo.

El cierre, el abandono y la recuperación
En 1980, un fuerte terremoto afectó la estructura del edificio. La iglesia cerró y quedó abandonada durante más de 35 años.
Recién en 2016, la asociación cultural Respiriamo Arte logró rescatarla tras encontrar referencias en libros sobre iglesias perdidas. Cuando la redescubrieron, funcionaba como estacionamiento privado.










