El empresario farmacéutico y militante kirchnerista Ariel García Furfaro fue procesado por la Justicia en el marco de una causa por contrabando agravado y falsificación documental a través de su firma HLB Pharma Group SA.
La resolución también alcanzó a su madre, Nilda Furfaro, y a su abuela de 90 años, Olga Luisa Arena, quienes figuraban como presidentas alternas de la sociedad.
El expediente, que tramita en el Juzgado en lo Penal Económico N.º 2, a cargo de Pablo Yadarola, se complementa con la investigación paralela del juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, por la elaboración de fentanilo adulterado que habría provocado el fallecimiento de varios pacientes.

Según la acusación, García Furfaro realizó operaciones con China en las que declaró montos falsos ante la Aduana. Mediante HLB Pharma y Alpharma importó maquinarias para producción de medicamentos por un valor declarado de USD 5 millones, cuando el monto real ascendía a USD 500.000. Para los investigadores, se trató de una maniobra de “sobrefacturación de importaciones y operaciones comerciales con China por las que declaró un monto falso ante la Aduana”.
El empresario justificó la participación de su madre y su abuela en el directorio de HLB Pharma al señalar que “pasaba por un divorcio complicado y no tenía personas de confianza para poner”. La Justicia, sin embargo, determinó que ambas asumieron cargos formales sin haber intervenido en la gestión. En el expediente se deja constancia de que, en el momento en que se elaboró la partida 31202 de fentanilo —el 18 de diciembre de 2024—, la presidenta de la firma era Arena, quien “nunca tomó ninguna resolución ni se la vio en las instalaciones de la planta elaboradora de medicamentos de su nieto”.









